23/11/14

Visita el Arca de Noé de Alicante

Sólo Alicante tiene un Santuario de Animales Salvajes. No hay otro en toda Europa. Sin embargo, pese a su importancia, singularidad y cercanía, te sientes tan lejos de todo y de todos que, a menudo, te preguntas si alguien sabrá que existes y, sobre todo, si a alguien le importará.


Se llama Arca de Noé y realiza la labor de un Centro de Rescate que recoge y acoge desde leones a tigres pasando por pumas, monos, tortugas, mapaches, loros, águilas, serpientes y realmente, a cualquier otro animal que lo necesite.
Y como pueden imaginarse…  si poner en marcha el centro fue  en su día complicado, más aún lo es más mantenerlo sin recibir ayuda económica alguna.
Lo levantamos hace ya 7 años con los únicos medios económicos propios de una ONG, es decir, sin ninguno, pero, eso sí,  cargados de ilusión y de ganas.
El lugar elegido fueron las antiguas instalaciones de la perrera municipal de Alicante. Sobre sus construcciones pusimos en marcha la mayor operación de reciclado que jamás haya visto nuestra ciudad en toda su historia.
La antigua casa del conserje es hoy una oficina. La piscina de las hijas, un estanque para tortugas. La balsa de riego, un enorme aviario…  Y así todo.

Pero, si me lo permiten, les invito a conocernos.
Para empezar, nos encontramos entre Villafranqueza y Mutxamel, a la altura de la pedanía de Tángel. Es posible que le sorprenda que estemos tan cerca. En realidad, a nuestros vecinos, no. Ellos están ya acostumbrados a dormirse escuchando el aullido de nuestros lobos  y a despertar todas las mañanas entre rugidos de leones.
A la entrada de las instalaciones nos reciben varios carteles anunciando la labor que da sentido al centro y, una vez atravesada la puerta, lo primero que vemos  a la derecha es la antigua pista de entrenamiento de perros policías, que es hoy un recinto reservado para herbívoros donde conviven Doroteo -el emú- , Cayetana -el gamo- y numerosos conejos. Todos vivieron como animales de compañía hasta que fueron abandonados, se escaparon o a raíz de que el Seprona se los retirase a sus dueños.
Si seguimos a la izquierda, nos encontramos con los restos más evidentes de lo que fue la antigua perrera. Un buen número de jaulas pequeñas, hoy unidas y ampliadas en cuanto al espacio. En esa zona viven los mapaches y coatíes, animales hasta hace poco  vendidos en tiendas cuya comercialización, hoy en día, está prohibida. Todos recogidos abandonados, el último, por ejemplo, junto al campo de fútbol del Hércules.
Frente a ellos nos observan, entre divertidos y curiosos, los monos de Gibraltar. ¡Pobres víctimas del ser humano! Traídos del norte de África, donde los compran a 3 euros y son vendidos en el mercado negro de Europa a 3000.
Y, en los recintos cercanos, podemos encontrar un pequeño monito usado para robar carteras, las serpientes abandonadas por sus propietarios, los camaleones, las iguanas, los dragones barbudos… En fin, son tantos.
Si seguimos el recorrido y nos encaminamos por el arca hacia las jaulas del fondo, no tardaremos en  pasar junto a nuestros lobos ibéricos, o junto a las tortugas gigantes, los loros de diferentes especies, las águilas...
Y, detrás de todos éstos, por si aún fueran pocos, otro buen grupo de primates; la mona "Alejandrita" que se escapó de un circo, el babuino "Roco" rescatado de un vertedero de basura, otros procedentes de un parque que cerró o, junto a todos ellos, aquellos pobres macacos desdichados usados para experimentar en laboratorio.
Si seguimos andando, por fin, llegamos a la zona de grandes felinos…  Leones sacados de su medio para vivir en un piso, otros desahuciados por haber atacado a personas, algunos procedentes de zoos que cerraron,  tigres
abandonados por  circos, pumas a los que tenían como animales de compañía… e, incluso, hasta un león que vivía en una discoteca y que quedó para siempre ciego y sordo por el ruido de la música y los destellos de los flashes… En fin, sin comentarios.

Y ya ven,  siendo muchos todos esos animales, no son sino una pequeña parte de todos aquellos otros que pasaron por el Arca y que conseguimos  que hoy vivan reubicados en otros parques o, incluso, en algunos pocos casos, en libertad.
Todo eso sucede en Alicante, probablemente a pocos metros de su casa, en silencio, sin ayudas ni reconocimientos, sin dinero, sin recursos, con muchísimos problemas pero, con la clara vocación de seguir ayudando a los animales que lo necesiten... 
Ya ven, tan sencillo, tan simple y, a la vez, tan complicado como eso.

Nota: Más información en: www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com



Raúl Mérida

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