9/1/14

No regales basura

Lo reconozco. Nunca he pisado ninguna de las siete maravillas del mundo. Tampoco he visitado los lugares más espectaculares de nuestro país, ni tan siquiera conozco los de nuestra comunidad.

No lo he hecho pero, eso sí, los vertederos de basura de nuestra provincia, esos, me los conozco todos.

Y no, no es que pertenezca a ninguna de las empresas adjudicatarias de dichos servicios, es que, simple y llanamente,en los vertederos viven algunos de esos animales que me muero si no ayudo y protejo. 
Se trata de un grupo infinito de perros y gatos que entregaron su alma a sus dueños a cambio de un puntapié en el trasero. Los hay grandullones especializados en su día en proteger que hoy, sin embargo, vagan totalmente desprotegidos. Otros, grandes ladradores antaño, hoy malviven en silencio, afónicos de tanto llamar a sus dueños sin que nadie les responda. Y muchos, muchísimos, que son invisibles. Perros y gatos que viven allí pero que sólo puedes ver si, de verdad, quieres mirar. 

Hemos rescatado, a lo largo de estos años, a todo tipo de animales que vivían entre botellas vacías, fermentaciones que herían el aire y montañas de desperdicios de todo tipo. Y no crean, no sólo de compañía, por increíble que les parezca hasta monos e incluso tigres recogimos recientemente de alguno de ellos.

Quizás por eso, ahora, no puedo dejar de acordarme de Luna, Canela, Bruma, Tobías y tantos otros, la mayoría perros y gatos, que fueron abandonados como juguetes rotos en medio de la calle.
Siempre me he preguntado por qué acabaron todos ellos viviendo en el vertedero ¿Por qué? Pienso que, seguramente, a fuerza de ser tratados como basura, al final creyeron que lo eran. 

Y así acabaron viviendo entre cosas que, como les ocurre a ellos, nadie quiere. 

Pero no, ¡dios! Ellos no son basura. Son amistad en estado puro, un soplo de cariño en cada gesto o mirada. Compañeros incondicionales, capaces de vivir rodeados de suciedad y porquería, antes que manchar el recuerdo de sus dueños con un mal pensamiento.
Basura, en todo caso, son aquellos que los regalan, compran o adoptan para luego abandonarlos. 

Así que, si piensas regalar un animal de compañía, hazlo responsablemente. 
Recuerda, no regales basura, si regalas, regala amor.

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