Historias increíbles

Tigres y leones en pisos, pumas en chalets, linces, monos, serpientes...

Historias que ellos no pueden contar

Debemos hacer eco de sus historias; rescates, maltratos...

Historias que podrían haber sido la última

Cachorros, ancianos, con pedigree, inválidos... Da igual su raza y "valor".

Historias de rechazo

Muchos son abandonados cuando dejan de ser "útiles".

Historias de supervivencia

Historias que narran la lucha por sobrevivir al abandono.

15/3/15

Animales invisibles


 Llamar perro a una persona es insultar al perro

Existe una casta en la india formada por los invisibles. Son personas que tienen terminantemente prohibido dejarse ver. Se les considera seres tan bajos y despreciables que sólo pueden pisar la calle por la noche. Hay quien dice que pertenecen al pasado pero muchos afirman que, cada día al caer la luz, la India se llena de sus sombras.

Hace algunos años se puso en marcha un programa para la reintroducción de jaguares en libertad. Tras criar a varios ejemplares en cautividad se procedió a su suelta al llegar a la edad adulta. Se les puso un chip con localizador a cada uno de ellos y se les llevó hasta lo más profundo de la selva. Allí se les soltó. 17 días más tarde se dejó de obtener señal de cada uno de ellos. Todos habían muerto de hambre, incapaces de cazar. La experiencia fue un absoluto fracaso.
Se calcula, actualmente, que un  perro puede sobrevivir un máximo de diez días sin comer ni beber antes de morir. Un gato, prácticamente, igual.
La pregunta es: ¿llegan a morir de hambre animales actualmente en España?
Reconozco que, si acabara de llegar a esto y me llamaran para avisarme de  que, en tal o cual vivienda, alguien ha dejado abandonado a un perro o a un gato, mi primera reacción sería pensar que, seguramente, están exagerando. Al fin y al cabo, siempre tiendes a pensar que no puede haber alguien tan miserable en el mundo como para dejar morir de hambre a su mejor amigo…

 Sábado. 17:00 de la tarde.
Los propietarios de un apartamento regresan al mismo tras varios meses de ausencia. Durante todo ese tiempo han dejado la vivienda a los hijos de unos amigos para que vivieran allí. Nada más llegar a la portería, sienten un olor raro, un hedor que cada vez se torna más intenso según se acercan a la vivienda. En cuanto comienzan abrir la puerta escuchan unos arañazos al otro lado. No siguen. Tienen miedo. Nos llaman.
Nos acercamos. Abrimos la puerta. Entramos.  Un precioso perro salta nervioso sobre nosotros. El animal no puede mover con más fuerza y rapidez su rabo mostrándonos su alegría. Está muy delgado. Se le notan las costillas, todos los huesos…
El perro nos lleva para adentro. Es como si él nos tuviera atados a nosotros y nos arrastrara hasta el interior del piso. Le seguimos. El olor cada vez es más insoportable. Avanzamos por el pasillo. Pasamos las habitaciones… y en el salón nos encontramos el cuerpo sin vida de otro perro. Jamás lo olvidaré. Muerto de hambre y de sed.
Días más tarde, la policía localizó a los chicos. Declararon que se habían olvidado de ellos.

 Domingo. 12:00 del medio día.
El propietario de una vivienda recientemente abandonada por sus inquilinos, entra en la misma para tomar posesión nuevamente de ésta. Al hacerlo, comprueba que un fuerte y desagradable olor inunda todo el piso. Escucha unos ruidos extraños que provienen del cuarto de baño. Se acerca a la puerta. No se atreve a abrir.  Parecen animales. Comienza a sentirse mal. Nos llama. Nos pide ayuda.
Minutos  más tarde llegamos al piso. Sentimos el olor. Nos acercamos a la puerta y, poco a poco, abrimos la misma.
Frente a nosotros aparece una imagen terrible. Una perra muerta tumbada sobre el suelo. Lleva varios días sin vida. Su cuerpo ha comenzado a descomponerse. Alrededor de ella, cuatro cachorros desnutridos sobreviven mamando los restos de leche de su madre. Apenas tienen un par de semanas…
Días más tarde la justicia localizó al propietario de la perra. Reconoció que había abandonado a ésta cuando estaba a punto de dar a luz. La encerró en el aseo sabiendo que jamás saldría con vida de allí.

 Domingo. 15:00 de la tarde.
El propietario de un piso alquilado, dado que se han marchado los antiguos inquilinos, vuelve a alquilar el mismo. Los nuevos habitantes toman posesión de la vivienda. Hacen la mudanza. Colocan sus cosas. Meten su ropa en el armario…  Pero, al hacerlo,  descubren que en el interior de uno de los roperos hay una urna de cristal. No saben de qué se trata. Sólo se ve la parte de arriba. Golpean con la mano el cristal y, entonces, una inmensa pitón de más de cuatro metros de largo se presenta ante ellos dentro del terrario. Dan un salto para detrás. No es posible. Llaman a la policía.
Los propietarios del animal nunca pudieron ser localizados.

Son sólo tres historias que representan a los miles de casos que suceden cada año en España… 
Y es que, por muy increíble que nos parezca, en nuestro país sigue existiendo un número infinito de perros y gatos absolutamente invisibles, animales abandonados y encerrados que,  cada día mueren como sombras olvidadas, sin que nadie jamás sepa que una vez existieron.

Descansen en paz todos ellos.

Raúl Mérida



Nota: Las tres historias recogidas en este artículo son, absolutamente, reales. Los cuatro cachorros salieron adoptados durante los días siguientes a su rescate. El perro que se deshacía en alegrías con nosotros cuando entramos en el piso, vive hoy feliz junto a una nueva familia en Asturias. La serpiente, una pitón albina, vive actualmente en el Santuario de Animales salvajes Arca de Noé. Más información en www.fundacionraulmerida.es o www.animalesarcadenoe.com


Animales invisibles

8/3/15

Un triste tigre

Hay hombres que, de hombres, sólo tiene sólo el nombre.

Cuentan  los relatos de la época que los antiguos romanos las pasaban, literalmente, putas, para conseguir que los leones y los tigres que usaban en los circos romanos, atacaran finalmente a los cristianos. 
Es curioso pero, poco se imaginaban ellos que, seguramente, esa persecución incansable contra aquellos primeros seguidores de Cristo y, ese odio visceral que les tenían, acabaría produciendo el efecto contrario. 
Desde entonces hasta ahora, nadie ha creado más fé y devotos en el mundo.
El caso es que, aquellos pobres cristianos eran apresados y días más tarde, sacados a la arena y expuestos en la misma ante todo el pueblo romano. El emperador, entonces, se levantaba orgulloso del sitio y hacía una señal hacia el lugar desde el que se escuchaban rugir a las fieras. 

Hay que pensar que si actualmente en el Arca tenemos leones y tigres y, cuando rugen, es decir, todas las mañanas, se escucha el sonido de sus gargantas en varios kilómetros a la redonda… Imaginémonos, entonces, cómo debían escuchar aquellos desdichados a esos animales de los que les separaban tan sólo unos pocos metros. 
Es fácil suponer que, a la par que sus oídos quedarían sordos al escucharles, sus corazones resultarían paralizados por el miedo. Quizás por eso y, guiados por su fé infinita, era habitual ver como éstos se ponían de rodillas en medio del circo y comenzaban a rezar con fervor.
Entonces se abrían los portones donde se encontraban los animales y éstos salían asustados por el bullicio de la gente que asistía expectante, ávida de sangre y muerte. 
Sin embargo, las "fieras" muy lejos de atacar, aterrorizadas, se dedicaban a intentar huir.
Cada vez que esto ocurría, algo bastante habitual, el emperador viendo que el asunto tenía poca solución, exigía la salida del domador para que, junto a los cristianos y, también a los animales, fuera convenientemente ejecutado por los soldados a sus órdenes.
Cuentan que por los circos romanos pasaron decenas  de domadores, cientos de leones y tigres, y miles de cristianos. 
Todos murieron.

Supongo que, como siempre, el hombre ya demostraba en aquella época  que, cuando se lo propone,  nadie es más animal que él, con perdón de los animales, claro está… 
A veces pienso que aquellos domadores serían hoy en día simples aprendices al lado de lo que han mejorado la técnica algunos de los actuales o, mejor dicho, "desmejorado" la misma.
Digo esto porque, cuando me enteré hace tiempo de cómo entrenaban algunos domadores a los tigres en los circos para realizar el baile del fuego, se me pusieron los pelos de punta.
El número que les cito, tan famoso como antiguo, consiste en que, el tigre cuando está en la pista debe  simular que va caminando subido sobre un elefante y atravesar, a su vez, un aro de fuego…  De ahí su nombre.
Al parecer, para prepararlos, los cogen y los colocan sobre una plancha de calor a la que van subiendo, poco a poco, la temperatura. Mientras esto ocurre, se escucha un tambor. Finalmente, tras repetidos y repetidos ensayos, acaba asociando el sonido con el dolor. El animal, a partir de ese momento, cada vez que oiga el tambor, inmediatamente, comenzará a levantar sus patas como si estuviera andando, convencido de que, si no lo hace, se quemará como tantas otras veces.
Ésta es una de las formas de lograrlo… Las demás están basadas en el uso de la fuerza, la violencia y la paliza continua cuando son cachorros. En fin, uno ya no sabe lo que es peor.

Por eso, cuando Llama, un precioso tigre de bengala, llegó hasta nosotros con las palmas de sus patas quemadas por esa maldita plancha, sólo pudimos llorar, gritar, emocionarnos, enfadarnos y mil cosas más, pensando en todo lo que había sufrido ese animal. Nos contaron que alguien subió demasiado la temperatura de la misma y, lo que debía ser una “simple” quemadura, se convirtió en una de primer grado.
Imagínense, durante mucho tiempo el pobre animal no podía andar. Se desplazaba por su jaula, como buenamente podía, sin apoyar las palmas de sus patas, cojeando sin poder remediarlo… 
Por eso, porque ya no servía para ser tigre de feria o espectáculo, fue abandonado.
Nosotros lo acogimos en el Arca y, poco a poco, los cuidados veterinarios y la madre naturaleza fueron haciendo que la yaga se convirtiera en callo, y, el callo, finalmente, en piel.
Hoy vuelve a ser un tigre por derecho propio, seguramente igual que  aquellos animales que, quizás por pánico, miedo o,  simplemente, porque todos los rezos obraban el milagro, se negaban a atacar a los cristianos en los circos romanos por mucho que el emperador quisiera…  
Al fin y al cabo, desde entonces hasta ahora, algunos hombres siguen demostrando, día a día, en su trato hacia los animales y también hacia las personas que, de hombres, sólo tienen el nombre.

Raúl Mérida


Nota: Llama vive actualmente junto a otros tigres, leones y muchos otros animales en muestro Arca de Noé. Desde la Fundación Raúl Mérida rescatamos a aquellos animales salvajes que necesitan ayuda y los acogemos en nuestro Santuario para Animales Salvajes.  

Un triste tigre

1/3/15

El niño lobo

Son dos lobos ibéricos y les aseguro que, aunque se parezcan, nadie jamás podría confundirlos con un par de perros porque, entre otras cosas, por encima de todo, portan sobre sus cuerpos y sus miradas la más pura estirpe de la vida salvaje.

Y no, no están en nuestro santuario por gusto. Lo están por pura necesidad.
A Lupus, el macho, lo recogimos cuando el zoo en el que vivía pidió autorización para su sacrificio. Afortunadamente, alguien nos llamó. 
A veces pienso que cuántos morirán sin que nos enteremos, sin que ni siquiera podamos intentar salvarlos. 
Por otro lado, si no existen centros como el nuestro en toda Europa, si no hay ayuda económica alguna para la labor que desarrollamos, ¿qué futuro puede aguardarles a todos ellos?
Iris, la hembra, fue rechazada por su grupo. Eso en el mundo de los animales es una desgracia infinita. Significa  peleas, ataques y, a veces, hasta la propia muerte.

Ahora viven los dos juntos en el Arca. Se han hecho amigos. Se entienden.  Se respetan y protegen.  
Cada uno recorre milimétricamente la senda que sus propios pasos ha acabado dibujando sobre el terreno, caminan continua e incansablemente, no paran nunca… Sólo se tumbann para  dormir y refugiarse juntos del relente y la soledad de la noche.
Son recelosos, valientes y miedosos a la vez, escurridizos, esquivos y tan misteriosos que nunca sabes que pensar… 

Quizás, por eso, hay veces que, sin poder evitarlo, al verlos, recuerdo  aquella historia que sucedió en España hace algunos años, aquella que tuvo por protagonistas a unos lobos y a un pequeño niño abandonado.

Añora. Córdoba. 1946. 
Aquel año España seguía sumergida en la marginación más oscura y la peor hambruna de la posguerra. Cuentan que  desaparecieron hasta las ratas porque, por un lado, nada tenían éstas que comer y, por otro, eran muchas las personas que se alimentaban de ellas. 
La familia de Marcos Rodríguez era una de esas.  Sin nada, sin absolutamente nada, con la piel pegada al estómago a fuerza de no comer, llegaron al extremo de   decidir vender a su hijo. 
El comprador fue un rudo y duro pastor de cabras de la zona, conocido en la comarca tanto por sus nulos escrúpulos como por sus salvajes costumbres.
Marcos, con tan solo 7 años de edad, comenzó a cuidar de su ganado en  plena Sierra Morena. 

Los primeros días la convivencia resultó brutal para él. Golpes por la mañana, restos de animales crudos para comer al medio día y palizas para dormir… 
Y, siendo malo todo aquello, aún se convirtió en peor cuando una mañana, de pronto y, sin más, descubrió que aquel infame pastor y su rebaño habían desaparecido y lo habían dejado totalmente abandonado.
Quedó solo y totalmente desvalido en lo más profundo de la  sierra.
Las primeras horas fueron tan, tan duras, que todo hacía presagiar que más bien serían las últimas en la vida de Marcos. 

Pero, quiso la extraña fortuna que una manada de lobos de la zona, al encontrárselo, en vez de atacarlo, matarlo y comérselo, como hubiera dictado cualquiera de las leyendas negras que acompañan a estos animales, decidieran justo lo contrario.
Al verlo tan indefenso e inofensivo, se dedicaron a protegerlo, cuidarlo y salvarlo, aceptándolo como uno más de la manada. 
Los lobos comenzaron a  compartir con él comida, cobijo y, lo que era aún más importante, su calor… Y así, aquel niño, durmiendo entre ellos dentro de una cueva, pudo sobrevivir a  los bajo ceros de las madrugadas.

Marcos se integró totalmente en su mundo y se olvidó del nuestro. Aprendió a andar como ellos, a caminar apoyando sus manos sobre el suelo, a hablar en su lenguaje de aullidos y hasta a olfatear lo que ocurría más allá de donde la vista le podía alcanzar.
Y, no crean, pasó mucho, mucho tiempo así hasta que, a los doce años de edad, fue  descubierto por la Guardia Civil. 
Lo encontraron corriendo entre la manada cuando todos juntos huían de una cacería organizada para matarles. 
Los agentes no podían creer  lo que veían, aquel que corría entre todos los lobos, era sólo un niño… 

Hoy Marcos tiene 70 años y vive en Galicia. Su historia es una leyenda pero una leyenda real.  
Le gusta repetir una y otra vez, a todo aquel que quiera escucharle, que la vida que lleva ahora es más mala que aquella que llevó entre los lobos <<pero mucho más>>, añade siempre. 
Y dice que, si hay algo que nunca llegará a entender, es que haya personas capaces de hacer daño a un animal. 

Así que, ya ven, cuando ahora, todos los días, veo correr a los lobos que tenemos recogidos en el Arca o escucho sus aullidos al anochecer, pienso siempre si no serán nietos  o biznietos de aquellos otros que protegieron a aquel niño, los que lo cuidaron, los que lo salvaron… e inevitablemente me pregunto igual que Marcos, ¿cómo es posible que alguien pueda hacerles daño?


Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. Más información en: www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com

El niño lobo

15/2/15

Animales que dejan huella

¿Han visto alguna vez a un perro abandonado? ¿Creen que todos los animales que se encuentran sueltos o andando libremente por la ciudad, van siempre acompañados por sus dueños? Si piensan que sí, se equivocan.

Aparecen en cualquier rincón. Lo hacen perdidos, nerviosos, hambrientos y, a menudo, repletos de garrapatas y mucha miseria. 
Los encuentras olisqueando el asfalto, concentrados en  los mil olores que llenan el aire de cualquier ciudad. Siempre alertas, siempre atentos, siempre buscando algún rastro que les pueda llevar de vuelta a casa.
Y, por increíble que parezca, no son ni uno ni dos. Más de medio millón sólo el año pasado. 

Sin embargo, siempre  me sorprende que hay gente que, ante la cifra anterior, se extraña. A éstos siempre les pregunto si ellos alguna vez se encontraron a alguno. La respuesta es unánime, todos te dicen que no. ¿Cómo es posible? ¿Será verdad que para ver, realmente, antes hay que mirar? 
A lo largo de mi vida, por desgracia, yo he visto a muchos…  Y, por fortuna, no he olvidado a ninguno de ellos.

Es curioso, normalmente, las personas cuando tienen animales cuentan su vida en base a los perros o los gatos que han tenido. En mi caso, son  los animales maltratados o abandonados los que marcan las fechas de mi vida.
Por ejemplo, aquel perro al que unos chicos echaron gasolina y prendieron fuego sin importarles nada o aquel otro que  apareció muerto y diseccionado en la puerta de su casa,  me sitúan claramente al final de los años noventa
Unos meses más tarde, una mañana de domingo, mis recuerdos me llevan a una vía perdida de tren, donde alguien había atado a los raíles a un pobre pastor alemán. El animal había sido arrollado por un cercanías.
Tras éstos llegaron otros muchos casos... Unos arrojados desde balcones, otros envenenados, otros tirados al mar...
También el abandono marca mi calendario con sus repetidas e idénticas historias, por cierto,  siempre en las mismas épocas.
Por ejemplo, la primavera es temporada alta en el abandono de  camadas. Miles de  cachorros muertos de miedo aparecen en toda España junto a contenedores de basura. ¿Para cuándo una conciencia nueva sobre la importancia de la esterilización?
El verano, sin embargo, es época de abandono de regalos. Muchos de los perros y gatos que llegan a los hogares cerca de Navidad son obligados, año tras año, a cambiar el salón de la casa por el asfalto de la ciudad, cuando sube el calor.
Y, ya ven,  así, un mes tras otro…  ¿Y febrero? ¿Es también especial?
Pues sí, por desgracia, sí…  Estamos en pleno abandono anual del perro de caza. 
La temporada, prácticamente, terminó y, como todos los años, comienzan galgos, podencos, bracos, pointer y, perros de caza en general, a aparecer solos y perdidos en los alrededores de la ciudad. 
Dicen las estadísticas  que, este año, de nuevo, se contarán por miles en toda España. 

Y, ya ven, siendo una cifra infinita y maldita, aún esconde algo peor…  La realidad de todos aquellos que no llegarán si quiera a ser abandonados porque antes serán ejecutados por sus dueños.
Me refiero a todos esos desdichados que todos los años aparecen en estas fechas ahorcados en árboles secos de bosques perdidos, campos oscuros y escondidos, recónditos lugares sin nombre conocido, que yo siempre imagino que, a partir de ese momento, se llaman como cada uno de los perros que en ellos mueren. Territorio de Lucero, Perla, Canelo, Luna… En fin. 
Pobres animales que, al final, son noticia de un solo día. Aparecen sus cuerpos, nos conmocionan sus imágenes. Las protectoras de animales denuncian y protestan, con razón, indignadas, las asociaciones de cazadores reclaman su derecho a que no se les considere a todos iguales… Y, días más tarde, desaparece el hallazgo de los medios y pasan, de nuevo, al silencio. Pero, no crean, no al olvido… 
Porque cada uno de esos cementerios clandestinos de animales son una de las mayores vergüenzas de España… Y porque, al revés de lo que pasa aquí, en países como Alemania, Holanda o Francia, durante todo el año, las televisiones naciones emiten, por cierto, en prime time, imágenes de cómo tratamos en nuestro país a los animales porque, no se equivoquen, en eso, desde luego, no somos europeos. 

Animales que dejan huella

8/2/15

Sexo animal

¿Son prostituidos los orangutanes en Sumatra y Borneo? ¿Se producen diariamente violaciones sexuales de animales por parte de personas? 

Los hombres somos los primates más avanzados que pueblan la tierra aunque, a veces, viendo nuestras acciones y, sobre todo, nuestras destrucciones, no lo parezcamos.  
Nos siguen los gorilas y orangutanes con los que compartimos más del 95% del genoma. Así que, como ven, en la escala evolutiva no estamos tan lejos de ellos, somos, simple y llanamente, una especie de primos hermanos.
Quizás, por eso, por su cercanía, orangután –Orang Utan- significa en el lenguaje de los habitantes de Sumatra y Borneo, hombre de los bosques. 
Cuenta  la leyenda que hubo un momento en que los orangutanes huyeron de los humanos convencidos de que éstos querían convertirlos en esclavos. Entonces se adentraron en el bosque e hicieron de los árboles su hogar. Y desde allí arriba, encima de éstos, se pusieron a pensar y a meditar sobre la vida… Y cuentan que debieron llegar a conclusiones muy negativas sobre nosotros porque nunca más volvieron a bajar.

Hoy en día los orangutanes son los animales más amenazados del planeta. Dentro de diez años todos habrán desaparecido. ¿El motivo? Está claro. Se están quedando sin sitio donde vivir pero, ¿por qué? ¿Qué ha ocurrido para llegar a esta situación?
Todos los expertos coinciden en que no existe sólo una razón pero, les aseguro que todas son tan curiosas y apasionantes como preocupantes.
Por un lado, la maldición de esos animales comenzó, probablemente, hace miles de años. Por aquel entonces Sumatra y Borneo no eran islas sino que estaban unidas al continente. Puede parecer una tontería pero, no lo es. 
Eso suponía que estos animales podían moverse sin límite alguno. Sin embargo, durante el Pleistoceno se produjeron grandes movimientos de tierra, lluvias constantes, inundaciones y  profundos cambios en la tierra que, finalmente, las convirtieron en islas. 
¿Y se imaginan quién se quedó dentro de éstas? Efectivamente, los orangutanes quedaron prisioneros en una cárcel natural bordeada por el agua.
En realidad, aquello nunca hubiera sido un problema si, siglos más tarde, el ser humano no hubiera comenzado a destruir el planeta.
La deforestación, la contaminación, el cambio climático…
Todas esas cosas de las que tanto oímos hablar, han ido también lastrando su supervivencia. 
Su territorio ha sido, poco a poco, devastado. Su alimento se quema a diario con los incendios que asolan las islas… Y lo peor de todo, ¿saben qué es?  Su carácter. Sí como lo leen. Los orangutanes son demasiado civilizados para este mundo. ¿Sabían que un orangután es incapaz de invadir el territorio de otro, aunque el suyo haya sido devastado? Prefieren, literalmente, morirse de hambre antes que faltar al respeto de esa forma a otro orangután. ¿Se imaginan que los seres humanos fuéramos "tan avanzados" como ellos? Piénsenlo, no habría ocurrido una sola guerra en el mundo.

Pero, siendo malo todo lo que hasta ahora les he contado, aún hay más…
Recientemente, una fundación dedicada a la gestión de un centro de rescate para la protección de  los orangutanes en las islas, la Borneo Orangutan Survival (BOS), ha realizado una denuncia pública que ha conmocionado el mundo…
Se están rescatando hembras que, encadenadas a la pared, rasuradas y con los labios pintados, son prostituidas y violadas, por supuesto previo pago, por los trabajadores de la industria maderera de la zona.
La práctica, al parecer bastante común y de larga tradición en algunos países asiáticos, se trata de una especie de zoofilia de gran atractivo para estos hombres que, para mí, más que buscar saciar  una necesidad sexual, lo que realmente  confirma es que todos padecen todos una grave enfermedad mental.
Pony, una hembra de 12 años, ha sido la última orangután usada para estos fines y rescatada en la ciudad de Keremgpangi (Borneo). La encontraron drogada y atada a una cama… 

Y me imagino que, a estas alturas, muchos de ustedes se estarán preguntando quién demonios puede hacer algo así a un animal…  Pero no crean, pienso que no que hay que buscar muy lejos. Me imagino que serán los mismos que son capaces en nuestro país de ahorcar un galgo, tirar a un perro por un balcón o, por ejemplo, violar a una gata o a una perra sin compasión…  Porque, no se engañen, eso también pasa aquí.
Nunca olvidaré a una perra retirada a su dueño por los desgarros que éste le había ocasionado tras múltiples violaciones. El animal arrastraba sus patas y temblaba de puro miedo cada vez que alguien se acercaba a ella.
Tampoco lo haré de aquellas gatas violadas, destrozadas y desgarradas, que aparecieron muertas en un conocido barrio… En fin, pobres animales.

Y es que, ¿qué quieren que les diga? Lo he comprobado miles de veces y todas ellas he llegado a misma triste conclusión… El ser humano es, sin lugar a dudas y con diferencia, el más peligroso de todos los animales. 
Así que, por favor, si pueden y se lo encuentran, cuídense de él.


Raúl Mérida




Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. Más información en: www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com

Sexo animal

1/2/15

Quisiera ser civilizado como los animales

Quizás la historia de Rómulo y Remo, fundadores de Roma y criados por una loba, sea sólo una leyenda pero, desde entonces hasta ahora, los hechos hablan por si solos… Los casos de niños criados por animales se suceden unos tras otros.


En 1799 un niño fue encontrado cerca de los Pirineos en un estado totalmente salvaje. Cubierto de pieles, caminaba apoyando sus manos sobre el suelo. Siempre se creyó que había sido abandonado por sus padres y criado por un grupo de animales que lo protegieron. Fue el primer caso constatado históricamente pero, no el último…

Años más tarde, en 1970, en Portugal, una niña fue encontrada en un gallinero. Su madre, con graves trastornos mentales, la encerró entre gallinas y otras aves de corral. Allí pasó toda su infancia. Los animales la acogieron como una más.  Cuentan los que la vieron que caminaba como las gallinas y aleteaba sus brazos como si fueran alas. No hablaba. Sólo sabía cacarear. Actualmente vive ingresada en un sanatorio psiquiátrico. 

Diez años más tarde, en 1980, en Uganda, John Ssebunya huyó a la selva cuando presenció como su padre mataba a su madre. Nunca más se supo de él. Fue adoptado y cuidado  por una colonia de monos verdes… Posteriormente, unos investigadores lo encontraron siendo aún un niño. Tras una batalla campal con los monos que lo protegían, consiguieron arrebatárselo a éstos y llevarlo hasta la civilización.

No se constató un nuevo caso hasta el año 2004. Sucedió en Siberia. Allí apareció un niño que, abandonado por sus padres a los tres meses de edad, fue criado y protegido por una manada perros salvajes. Los que lo encontraron no daban crédito a lo que veían. El niño olía la comida antes de ingerirla, lamía el agua para beberla y ladraba y gruñía a todo el que se acercaba a él.

Tres años más tarde, en el 2007, de nuevo aparece otro caso. Esta vez fue en una localidad rusa. Allí, unos trabajadores que arreglaban la vía del ferrocarril, descubrieron una familia de lobos, entre ellos, como si fuera uno más, corría un niño de diez años. El chico había llegado a desarrollar y adaptar su físico a sus necesidades. Tenía los colmillos especialmente afilados y sus uñas se habían endurecido de tal forma que parecían totalmente garras. Fue ingresado en un sanatorio. Lo lavaron y alimentaron. 24 horas más tarde huyó del hospital. Jamás se ha vuelto a saber de él. Actualmente  se cree que, hoy en día, vuelve a vivir entre lobos, probablemente en la misma manada que lo crió.

El siguiente caso nos lleva hasta el año 2008, en Argentina, el país hermano. Allí la policía descubrió a un chico que había sido mantenido por una colonia de gatos callejeros. El niño, de corta edad, se había perdido en un descuido de los padres. Fue encontrado casi un año después. Aquel invierno, uno de los más fríos que se recuerda en aquel país, lo superó gracias al calor de los gatos. Según contaron los testigos presenciales, cuando  lo encontraron estaba tapado literalmente por una manta de gatos tumbados sobre él. El niño se  había olvidado ya de hablar y sólo sabía comunicarse con maullidos.

Ese mismo año, en una localidad rusa,  un niño de siete años fue hallado encerrado en un apartamento,  en este caso, estaba rodeado de aves. Cuenta el informe policial que su madre, con un grave trastorno mental, siempre le trató como si fuera un pájaro. Cuando fue recogido por las autoridades el niño sólo emitía graznidos y movía los brazos como si fuera a volar. Jamás pudo recuperarse.

Apenas un año más tarde, en 2009, en una pequeña localidad de Siberia, fue hallada una niña de cinco años viviendo en una habitación con un grupo de perros. Caminaba a cuatro patas, bebía agua con la lengua y se comunicaba a través de ladridos y gemidos como si fuera un perro. 
El último caso del que se ha tenido conocimiento data del 2012. Aquel año un niño salvaje y desnutrido fue encontrado en la región rusa de Rostov viviendo en un establo con cabras. Sus padres dormían en la casa de al lado. Fueron detenidos por abandono. El pequeño jamás pudo volver a dormir en una cama. Aún hoy sigue en tratamiento.

Y por si a estas alturas alguien piensa que todas estas cosas pasan siempre en países lejanos, que no se equivoque, en España también han existido casos de niños viviendo entre animales, encerrados en cuadras, escondidos entre rebaños y hasta algunos abandonados en la sierra que sólo  consiguieron sobrevivir gracias al calor de los perros y los lobos y que, quizás, algún día les contaré…
Y ¿cuántos casos más habrá habido?, y, lo que es peor, ¿cuántos habrá? ¿Quién sabe si en estos mismos momentos existen niños, quizás ya adultos, en esas mismas condiciones? ¿Qué nos deparará el informativo de hoy mismo o las noticias de mañana?... Nadie lo sabe. 
Lo que sí sabemos es lo que los animales nos enseñan… Como ellos no entienden de razas ni especies. No marginan, no dividen…  Y como comparten siempre lo mucho o poco que tienen con aquel que lo necesita, aunque no sea uno de ellos, aunque, como en los casos anteriores, sea un simple, inocente y desvalido bebé humano…  En fin. 
Un auténtico ejemplo para todos.


Raúl Mérida

Quisiera ser civilizado como los animales

25/1/15

Si aciertas, fallas

Realizamos muchos exámenes… Sin embargo, por suerte o por desgracia, la vida es la que al final siempre  se encarga  de aprobarnos o suspendernos.

 Queridos alumnos, cada uno de ustedes tiene sobre su pupitre una hoja en blanco. No, no se asusten, no es un examen.  En realidad, les propongo lo contrario, un "anti examen"... Cuanto peor contesten, mejor nota sacarán. La hoja es sólo para que apunten sus resultados. La prueba será oral. Por favor, basen sus respuestas en la sensatez de la lógica. Empecemos pues… La primera es sencilla: ¿existen animales salvajes en libertad?
Uno de los chicos levanta rápidamente la mano.
 Claro, en la selva, en América, en África e incluso escuché una vez que,  en nuestra península, en Gibraltar, los últimos monos de Europa siguen viviendo en libertad. 
─ Quizás, pero… Verán,  el hombre ha acabado dividiendo el mundo en áreas y éstas en parques y los parques en zonas aún más pequeñas.  Los monos de Gibratar, por ejemplo, viven encima del Peñón aislados y controlados. En cuanto alguno baja es neutralizado y devuelto a su sitio. El espacio que realmente poseen es muy, muy pequeño. En África, donde se encuentran las reservas de animales más grandes del universo también se ha comenzado ya a limitar y manipular el terreno. En algunos lugares se han creado, por ejemplo, charcas artificiales para que beban con el único fin de controlarles…  Y hasta hay sitios en los que, aquellos animales de los que se alimentan tigres, leones y otros grandes felinos, son conducidos como rebaños por el hombre para que sean cazados por éstos delante de los turistas… Sí, es cierto que viven en libertad pero, no se engañen, en libertad vigilada. Se sustituyeron los barrotes por fusiles que los confinan.
>> Por otro lado, los espacios naturales que quedan  en el mundo, están siendo brutalmente agredidos. Fíjense sólo en un dato, una excavadora en un solo día mata más selva que, antiguamente, mil hombres con pala y pico en un año… En fin, es el fin,  la destrucción del planeta. 
>> Pero, bueno, pasemos a la siguiente pregunta. Esta es más sencilla: ¿qué animales tiene la gente en jaulas de pájaros colgadas en las paredes de sus balcones?
 Ésta es muy fácil, profesor… Tienen pájaros. En las jaulas de pájaros tienen pájaros-.
Todos ríen divertidos por la respuesta.
 Gracias - sonríe también el profesor -. Es posible, en la mayoría de casos es así pero, no crean, no en todos… Cada vez hay más personas que utilizan estas jaulas para otros animales. Los hay que tienen mapaches, coatíes, macacos, lémures… De todo, ¡es horrible! Piensen por un momento en sus brazos y sus piernas atrofiadas por no moverlas… Recuerdo, por ejemplo, a un mono que rescatamos y que vivía en su pequeña jaula de loro colgada de una pared ¡Pobre Animal!
 Pero, señor, ¿Eso que nos cuenta pasará en sitios lejanos, no?
 Qué va…  ¿Alicante les parece lejano? ¿Y Valencia, Madrid o Sevilla? No, desgraciadamente, les hablo de aquí. Bueno, prosigamos. No queda mucho tiempo y querría hacerles una última pregunta. ¿Recuerdan  aquel famoso anuncio de televisión...? ¿Cómo era aquella pregunta...? Ah, sí, sí, ya recuerdo… ¿Aceptamos pulpo como animal de compañía? Bien, esa no es la pregunta, evidentemente. La pregunta es; ¿aceptamos lobo, león, tigre, puma, mono, serpiente, puerco espín, gamo, emú, etc, etc, como animales de compañía?
Ésta vez, sólo un chico se atreve a contestar. 
 Profesor, visto lo visto y, por todas las preguntas anteriores, está claro que la respuesta es que sí. Seguro que la gente los tiene como animal de compañía, ¿verdad?
 Pues sí, así es, ha acertado… Y, sin embargo, ésta es la única respuesta que tendré que dar por mala.
Se hizo el silencio.
 Les explico. Verán, sí, tiene razón, la gente adopta, compra o, incluso roba animales salvajes y los tiene como animales de compañía... Tigres viviendo en pisos, monos a los que pasean con pañales y correa,  tarántulas,  escorpiones o incluso ranas venenosas viviendo encristalados de por vida...
>> Sin embargo, como les comenté al principio, la respuesta pese a ser cierta es incorrecta, ¿saben por qué? Porque no podemos aceptarlo. Lo malo no es bueno por mucho que se repita. Tenemos que luchar contra ello. 
>> Fíjense, actualmente los animales sufren todo tipo de malos tratos. El ser humano se engaña creyendo que los trata bien. Nuestros gobernantes aprueban normas y normas para protegerlos pero, se olvidan siempre de hacer que éstas se cumplan… 
>> Mientras tanto, se cazan leones, se capturan águilas, se trafica con ellos y, en el caso de los primates, hasta algunos son prostituidos…  Recuérdenme, por favor, que les hable en alguna otra charla de los orangutanes, esos que son encadenados en prostíbulos de Sumatra y Borneo y violados cientos de veces, previo pago, por los clientes humanos.
>> En fin, discúlpenme si, al final, me emociono pero, ¿saben una cosa? A todos ellos sólo les quedan ustedes… No lo olviden nunca. Son su última esperanza… No dejen nunca de luchar porque las cosas sean como deben ser y no como, desgraciadamente, son.


Raúl Mérida


Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. 

Si aciertas, fallas

18/1/15

Un lugar llamado cielo

Dicen que a partir de cierta edad los mejores días de tu vida son aquellos en los que no pasa nada, en los que todo continúa como siempre.

─ Levantó la mano y me dijo adiós. ¿Te imaginas? Nunca más volví a verlo. Dieciocho años recién cumplidos y la vida terminada. A veces me pregunto por qué no le di un beso de despedida, por qué no le pregunté algo, no sé, por qué no le paré de alguna forma… Si se hubiera entretenido un segundo más conmigo,  un solo abrazo que le hubiera dado y hoy estaría vivo. No puedo dejar de pensar en ello. Siempre crees que, cosas como esas, sólo le ocurren a los demás pero... 
>> ¿Sabes? He pasado noches y noches soñando con él. Estaba sentado conmigo en el sofá mientras veíamos la tele. Yo le hablaba y le comentaba y sentía que él me miraba pero, de pronto, descubría que no estaba. Entonces despertaba llorando. 
>> Tres meses hace ya y siento el dolor como si hubiera ocurrido hoy mismo… Y eso no es todo. ¿Te acuerdas de Luna, su perra? Decía siempre de broma que era su amor secreto.  El día del accidente ella estuvo muy nerviosa, corriendo de un lado a otro. Todos nos asustamos. Nunca la habíamos visto así. Luego empezó a aullar. Corrimos hasta su cama al oír sus gritos  y nos la encontramos arrinconada, triste y mojada, completamente empapada. No, no era sudor. Eran lágrimas, te lo aseguro. Entonces me di cuenta que algo realmente grave pasaba Imagínate los días posteriores... Por un lado, el dolor, ese dolor tan intenso que te quema la piel y te rompe el corazón.  Por otro, la ley, el entierro, los papeleos, la burocracia y esa maldita  guerra entre los seguros que nunca entenderé. Después vino algo aún peor, el silencio. Todos callamos, hasta  Luna dejó de ladrar. Días más tarde me di cuenta que tampoco comía. No se acercaba al pienso, no bebía. Apenas se movía… Tardé tiempo  en aceptar que ella, simplemente, había decidido también morir, supongo que, en su caso, morir por amor… Y  una noche nos abandonó. Murió enroscada sobre sí misma. No se quejó. No gritó. Me imagino que estaba agotada de tanto echarle de menos.
>> Y, ya ves, entonces de nuevo volvieron los sueños. Esta vez eran distintos. Aparecían los dos, mi hijo y la perra, caminando juntos… y siempre felices...  Ya sé que creerás que estoy loca pero, ni te imaginas cómo me ayuda pensar que los dos pudieran de nuevo estar juntos, quizás, quién sabe, en un cielo especial para  perros y de dueños…  En fin. Pero, bueno, perdóname, en realidad, yo te llamaba para contarte otra cosa. 
>> Verás, hace días que hay un perro que ronda la puerta de mi casa, que se va y vuelve, aparece y desaparece. Los vecinos le lanzan piedras para que se marche cuando lo ven. Le insultan, le gritan… Ya sabes cómo es la gente. Sé que está abandonado, se le nota en la mirada, en su tristeza.  No sé qué hacer… Todo está muy reciente y me había prometido no tener otro pero, ¿podrías venir y verlo y llevártelo o, al menos, decirme que ves mejor tú?

Aquella misma tarde me acerqué a su casa…  Necesitaba verla, ayudarla, abrazarla, que sintiera que no estaba sola y también que, por supuesto, supiera que yo pienso igual que ella, que estoy seguro, no dudo que si existe un cielo para los humanos, en él también se encuentran los animales. ¿Dónde irían, si no, todos ellos cuando mueren? Sí, en realidad, están hechos de pura entrega y corazón.
Llamé a su puerta. Ella salió ella llorando. No abrazamos emocionados… Y, mientras hablábamos y se calmaba, enseguida apareció por allí aquel flaco chucho, perro de mil razas, bonito de feo que era, moviéndonos el rabo… 
Ella sonrió al verlo y secó sus ojos. Él se deshizo en alegrías alrededor de ella.
Y aquel animal se quedó a vivir allí para siempre, en realidad, nunca pudo llegar en mejor momento a aquella casa.  Y yo me despedí de los dos feliz de verlos felices y me fui de allí pensando si en realidad algunos  ángeles no tendrán forma de perro. 

Raúl Mérida

Un lugar llamado cielo

11/1/15

Historias que parecen cuentos

— Papá, ¿podrías contarme un cuento?
— Lo siento, cariño. No recuerdo ninguno… En realidad, sólo sé historias reales que, eso sí, a veces parecen cuentos.
— Vale, pues cuéntame una papi, por fi…

Érase una vez una ciudad llamada Alicante que tenía todo lo que uno podía desear. A falta de un castillo, tenía dos, y, mientras otros muchos lugares se morían por poseer una sola playa, aquella ciudad albergaba muchas y diferentes, y todas abrazadas por un mar azul e intenso.
>> En realidad, aquel lugar tenía muchas cosas que lo hacían único. Sus palmeras, sus comidas, sus vinos… Y, sobre todo, su gente. Personas, en general, trabajadoras y honradas, todas con esa mirada limpia que da el reflejo del mar en las pupilas.
>> Y, aunque amaban su ciudad, sin embargo, desconocían muchas cosas de ella. Calles perdidas, rincones, anécdotas, historias, leyendas… Por ejemplo, pocos sabían que el famoso Arca de Noé buscado desde la época bíblica o, lo más parecido a éste que podría existir hoy en día, estaba a pocos metros de todos ellos… Allí, por cierto, en el Arca, vivían los protagonistas de nuestra historia, dos hermanos, Hansel y Gretel.

— ¡Papá que eso es de otro cuento! ¡Te estás equivocando! ¿No me dirás ahora qué vivían en una casa de chocolate, verdad?
— No, espera… Verás, vivían encerrados. Desgraciadamente alguien les condenó a vivir así el resto de sus vidas.
— ¿Una bruja mala, papá?.
— Alguien mucho peor, cariño, fue un humano. El animal más peligroso que existe… Verás, Hansel y Gretel, los que viven en el Arca, no son dos niños de cuento, son dos enormes pumas de la selva. Dos animales de una fortaleza tan extraordinaria que pueden llegar a saltar hasta más de cinco metros de altura. ¿Te imaginas?
— ¿Y por qué viven en Alicante, papá?
— Porque aquí, aunque como te he comentado antes, mucha gente aún no lo sepa, hemos creado el único santuario de animales salvajes de Europa, un lugar donde se les protege. Pero, volvamos a la historia de los pumas. Verás, fue un vecino de un pueblecito cercano a Barcelona quien, un mal día, decidió que no tenía bastante con un adoptar o comprar a un "lindo "gatito". Él quería más. Buscaba una pareja de gatos gigantes, cuánto más grandes, mejor… Podía haberse decantado por un león o un tigre, ya puestos… Pero, no. A él siempre le gustaron los gatos grises siameses, así que decidió comprar a dos enormes felinos grises, sí, pero pumas. Y, así, previo pago, llegaron aquellos enormes animales a su casa. Les llamaron Hansel y Gretel. Nunca me explicaron por qué. Supongo que debió ser un capricho.
— Cuéntame más, anda…
— Ya voy, poco a poco. Aquellos animales crecieron rápidamente. Sus patas se alargaron sin límite y sus músculos se tensaron tanto que, pronto, la valla de tres metros que rodeaba su casa dejó de ser un obstáculo para ellos. Empezaron a salir fuera, a escaparse, y comenzaron las denuncias… Pero, aquellos pumas no sabían nada de las leyes ni las normas de los hombres. Ellos, al fin y al cabo, eran gatos que gustaban de ronronear alrededor de sus dueños, casi animales de compañía que repetían cada día la misma rutina.
— ¿Y qué hacían, papá?
— Pues supongo que, simplemente, ser un gato… Me contó la policía que, por ejemplo, todas las mañanas, a la misma hora, se escapaban hasta el patio de un colegio cercano donde buscaban los restos del almuerzo de los escolares. Imagínate cómo corrían los niños al verlos… No, no te rías. Al final, la situación se hizo insostenible. Una mañana la policía acudió a la casa y les dio un ultimátum, los animales debían marcharse de allí. Entonces fue cuando nos llamaron.
— ¿Y fuisteis a por ellos?
— Sí, los trajimos hasta aquí. No fue fácil. Trasladar animales así siempre es muy delicado porque ellos no saben qué les está pasando… Pero, afortunadamente, todo fue bien
>> Ahora viven juntos en un recinto especial en el Arca, rodeados de leones y tigres… Pero, ¿sabes? Muchos días me quedo mirándoles pensando en cómo serían sus vidas anteriores como gatos porque hoy, por carácter y derecho, vuelven a ser pumas.
>> ¿Ves, chiqui?, en esta historia, tal real como la vida misma, no hay monstruos ni ogros malos pero hay personas que, a veces incluso sin saberlo, pueden llegar a hacer mucho, mucho daño… En fin. 
>> Y colorín colorado… Espero que te haya gustado.

Nota: Hansel y Gretel son dos pumas que viven actualmente en el Arca de Noé de Alicante. La historia aquí recogida es totalmente real. Más información en www.fundacionraulmerida.es o www.animalesarcadenoe.com


Raúl Mérida

Historias que parecen cuentos

4/1/15

Condenados al olvido

¿Es posible saber cuándo un perro o un gato va a ser abandonado? ¿Se podría predecir, adivinar o, simplemente calcular, sin mucho margen de error, qué animal de compañía adoptado o comprado hoy, será abandonado mañana...? Yo creo que sí.

Existe una asociación en Estados Unidos dedicada a la protección, conservación y estudio de una bombilla situada en un conocido parque de bomberos. Supongo que dicho así suena raro, ¿verdad? La bombilla en cuestión, lleva encendida durante las 24 horas del día, todos los días del año, desde 1901. Es decir, hace 113 años que luce como el primer día.
Actualmente, es la bombilla más vieja del mundo, seguida de una instalada en Texas en 1908 y otra que luce en Nueva York desde 1912. Todas comparten el mismo secreto en su fabricación. Su resistencia se explica, por un lado, porque todas poseen unos filamentos bastante más gruesos que los de una bombilla normal y, por otro, porque  éstos son de carbono. 
La pregunta es: si se conoce que esas son las características que hacen que las bombillas sean duraderas hasta la eternidad, ¿por qué  no se fabrican más como ellas?
La respuesta me temo que es tan sencilla como triste. 
No sé si han oído hablar alguna vez de la "obsolescencia programada". La verdad es que la palabra, en sí, ya echa para atrás pero, aún más, lo que significa. Se trata de acuerdos, la mayoría secretos, que se establecen entre las distintas empresas que comparten un sector con el fin de fabricar productos que, irremediablemente, se estropeen pasado un tiempo previamente fijado.
Ese y no otro, fue el caso de las bombillas. En 1924 las grandes empresas del sector se pusieron de acuerdo para rebajar la calidad de sus productos y dotarles así de una vida más corta. Parece ser que pensaron que fabricando artículos duraderos no ganarían suficiente dinero y, no sólo llegaron a ese pacto, sino que, incluso, decidieron imponer multas a aquellas empresas que no lo cumplieran. Dicho y hecho. 

Si se fijan, todas las bombillas que antes le he citado y que aún iluminan el mundo desde principios del siglo pasado, fueron fabricadas con anterioridad al acuerdo sellado.
Y no crean, ellos fueron, probablemente, los primeros pero, no los últimos.
Desde entonces hasta ahora la mayoría de empresas han seguido esos criterios y el mercado consumista sabe que ese principio es, hoy en día, irrenunciable. Lo importante no es la calidad del producto sino la rotación y el consumo…

A veces pienso que,  de la misma forma, ocurre con los animales.
Evidentemente, en el caso de estos últimos no hay acuerdo fijado ni pacto previo pero, a diario, me doy cuenta que muchas de las adopciones o compras de animales tienen también su "obsolescencia programa".
Y les aseguro que no será el perro ni el gato el que falle. No vendrán con defecto de fábrica alguno, no. Serán aquellos que decidan incorporarlos a sus hogares como animales de compañía los que, en algunos casos sin darse cuenta y, en otros, sin que eso les importe lo más mínimo, determinarán el futuro de éstos, los que  los condenarán, en definitiva,  a ser animales abandonados.
Les daré sólo algunas pistas… Son personas que, a menudo, buscan en ellos un regalo de última hora. Ese detalle que les faltó y que, sin duda, llenará un pequeño cachorro.
En estas fechas acuden habitualmente a los albergues de animales o van a las tiendas o buscan anuncios gratuitos en prensa… Su objetivo es conseguir un perro o un gato –gratis a ser posible- que puedan regalar en estas fiestas.
Casi siempre lo hacen con prisas, sin reparar mucho en razas ni tipos, importándoles sólo que sean bonitos y, por supuesto, cachorros.  Apenas les interesa su carácter. Se fijan sólo en su aspecto.
No piensan si vivirá con una persona mayor o con un niño. Si será en una casa de campo o en un pequeño piso.  Tampoco les importa si el día de mañana será de raza grande o incluso gigante... Eso son cuestiones menores que en nada les influyen.
Al fin y al cabo, ellos ya no estarán allí para verlo.
En sus mentes sólo cuenta el día del regalo, el momento en el que lo entregarán. Jamás pensarán en los quince o dieciséis  años siguientes que el animal vivirá. No se imaginarán que, cada uno de esos días que conformarán el resto de la vida de ese animal, será tan importante como aquel en el que se regala…

Y, así, estas fiestas como años anteriores, se comprarán o adoptarán muchísimos animales que se convertirán en regalos horas después.
Muchos de éstos llegarán a los hogares y se quedarán en ellos para siempre. Serán animales queridos que entregarán su vida y corazón a sus nuevas familias. Perros y gatos felices que se convertirán en los mejores amigos de sus dueños.
Pero, otros muchos, desgraciadamente, acabarán formando parte de las negras estadísticas de abandono de este país. Regalos de animales con "obsolescencia predeterminada" que durarán en su nueva familia lo que éstos tarden en cansarse de ellos.
A estos últimos sólo puedo  pedirles perdón. Sí, perdón porque, al fin y al cabo, un año más no pudimos, no supimos evitar su abandono.


Raúl Mérida

Condenados al olvido