Historias increíbles

Tigres y leones en pisos, pumas en chalets, linces, monos, serpientes...

Historias que ellos no pueden contar

Debemos hacer eco de sus historias; rescates, maltratos...

Historias que podrían haber sido la última

Cachorros, ancianos, con pedigree, inválidos... Da igual su raza y "valor".

Historias de rechazo

Muchos son abandonados cuando dejan de ser "útiles".

Historias de supervivencia

Historias que narran la lucha por sobrevivir al abandono.

8/2/15

Sexo animal

¿Son prostituidos los orangutanes en Sumatra y Borneo? ¿Se producen diariamente violaciones sexuales de animales por parte de personas? 

Los hombres somos los primates más avanzados que pueblan la tierra aunque, a veces, viendo nuestras acciones y, sobre todo, nuestras destrucciones, no lo parezcamos.  
Nos siguen los gorilas y orangutanes con los que compartimos más del 95% del genoma. Así que, como ven, en la escala evolutiva no estamos tan lejos de ellos, somos, simple y llanamente, una especie de primos hermanos.
Quizás, por eso, por su cercanía, orangután –Orang Utan- significa en el lenguaje de los habitantes de Sumatra y Borneo, hombre de los bosques. 
Cuenta  la leyenda que hubo un momento en que los orangutanes huyeron de los humanos convencidos de que éstos querían convertirlos en esclavos. Entonces se adentraron en el bosque e hicieron de los árboles su hogar. Y desde allí arriba, encima de éstos, se pusieron a pensar y a meditar sobre la vida… Y cuentan que debieron llegar a conclusiones muy negativas sobre nosotros porque nunca más volvieron a bajar.

Hoy en día los orangutanes son los animales más amenazados del planeta. Dentro de diez años todos habrán desaparecido. ¿El motivo? Está claro. Se están quedando sin sitio donde vivir pero, ¿por qué? ¿Qué ha ocurrido para llegar a esta situación?
Todos los expertos coinciden en que no existe sólo una razón pero, les aseguro que todas son tan curiosas y apasionantes como preocupantes.
Por un lado, la maldición de esos animales comenzó, probablemente, hace miles de años. Por aquel entonces Sumatra y Borneo no eran islas sino que estaban unidas al continente. Puede parecer una tontería pero, no lo es. 
Eso suponía que estos animales podían moverse sin límite alguno. Sin embargo, durante el Pleistoceno se produjeron grandes movimientos de tierra, lluvias constantes, inundaciones y  profundos cambios en la tierra que, finalmente, las convirtieron en islas. 
¿Y se imaginan quién se quedó dentro de éstas? Efectivamente, los orangutanes quedaron prisioneros en una cárcel natural bordeada por el agua.
En realidad, aquello nunca hubiera sido un problema si, siglos más tarde, el ser humano no hubiera comenzado a destruir el planeta.
La deforestación, la contaminación, el cambio climático…
Todas esas cosas de las que tanto oímos hablar, han ido también lastrando su supervivencia. 
Su territorio ha sido, poco a poco, devastado. Su alimento se quema a diario con los incendios que asolan las islas… Y lo peor de todo, ¿saben qué es?  Su carácter. Sí como lo leen. Los orangutanes son demasiado civilizados para este mundo. ¿Sabían que un orangután es incapaz de invadir el territorio de otro, aunque el suyo haya sido devastado? Prefieren, literalmente, morirse de hambre antes que faltar al respeto de esa forma a otro orangután. ¿Se imaginan que los seres humanos fuéramos "tan avanzados" como ellos? Piénsenlo, no habría ocurrido una sola guerra en el mundo.

Pero, siendo malo todo lo que hasta ahora les he contado, aún hay más…
Recientemente, una fundación dedicada a la gestión de un centro de rescate para la protección de  los orangutanes en las islas, la Borneo Orangutan Survival (BOS), ha realizado una denuncia pública que ha conmocionado el mundo…
Se están rescatando hembras que, encadenadas a la pared, rasuradas y con los labios pintados, son prostituidas y violadas, por supuesto previo pago, por los trabajadores de la industria maderera de la zona.
La práctica, al parecer bastante común y de larga tradición en algunos países asiáticos, se trata de una especie de zoofilia de gran atractivo para estos hombres que, para mí, más que buscar saciar  una necesidad sexual, lo que realmente  confirma es que todos padecen todos una grave enfermedad mental.
Pony, una hembra de 12 años, ha sido la última orangután usada para estos fines y rescatada en la ciudad de Keremgpangi (Borneo). La encontraron drogada y atada a una cama… 

Y me imagino que, a estas alturas, muchos de ustedes se estarán preguntando quién demonios puede hacer algo así a un animal…  Pero no crean, pienso que no que hay que buscar muy lejos. Me imagino que serán los mismos que son capaces en nuestro país de ahorcar un galgo, tirar a un perro por un balcón o, por ejemplo, violar a una gata o a una perra sin compasión…  Porque, no se engañen, eso también pasa aquí.
Nunca olvidaré a una perra retirada a su dueño por los desgarros que éste le había ocasionado tras múltiples violaciones. El animal arrastraba sus patas y temblaba de puro miedo cada vez que alguien se acercaba a ella.
Tampoco lo haré de aquellas gatas violadas, destrozadas y desgarradas, que aparecieron muertas en un conocido barrio… En fin, pobres animales.

Y es que, ¿qué quieren que les diga? Lo he comprobado miles de veces y todas ellas he llegado a misma triste conclusión… El ser humano es, sin lugar a dudas y con diferencia, el más peligroso de todos los animales. 
Así que, por favor, si pueden y se lo encuentran, cuídense de él.


Raúl Mérida




Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. Más información en: www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com

Sexo animal

1/2/15

Quisiera ser civilizado como los animales

Quizás la historia de Rómulo y Remo, fundadores de Roma y criados por una loba, sea sólo una leyenda pero, desde entonces hasta ahora, los hechos hablan por si solos… Los casos de niños criados por animales se suceden unos tras otros.


En 1799 un niño fue encontrado cerca de los Pirineos en un estado totalmente salvaje. Cubierto de pieles, caminaba apoyando sus manos sobre el suelo. Siempre se creyó que había sido abandonado por sus padres y criado por un grupo de animales que lo protegieron. Fue el primer caso constatado históricamente pero, no el último…

Años más tarde, en 1970, en Portugal, una niña fue encontrada en un gallinero. Su madre, con graves trastornos mentales, la encerró entre gallinas y otras aves de corral. Allí pasó toda su infancia. Los animales la acogieron como una más.  Cuentan los que la vieron que caminaba como las gallinas y aleteaba sus brazos como si fueran alas. No hablaba. Sólo sabía cacarear. Actualmente vive ingresada en un sanatorio psiquiátrico. 

Diez años más tarde, en 1980, en Uganda, John Ssebunya huyó a la selva cuando presenció como su padre mataba a su madre. Nunca más se supo de él. Fue adoptado y cuidado  por una colonia de monos verdes… Posteriormente, unos investigadores lo encontraron siendo aún un niño. Tras una batalla campal con los monos que lo protegían, consiguieron arrebatárselo a éstos y llevarlo hasta la civilización.

No se constató un nuevo caso hasta el año 2004. Sucedió en Siberia. Allí apareció un niño que, abandonado por sus padres a los tres meses de edad, fue criado y protegido por una manada perros salvajes. Los que lo encontraron no daban crédito a lo que veían. El niño olía la comida antes de ingerirla, lamía el agua para beberla y ladraba y gruñía a todo el que se acercaba a él.

Tres años más tarde, en el 2007, de nuevo aparece otro caso. Esta vez fue en una localidad rusa. Allí, unos trabajadores que arreglaban la vía del ferrocarril, descubrieron una familia de lobos, entre ellos, como si fuera uno más, corría un niño de diez años. El chico había llegado a desarrollar y adaptar su físico a sus necesidades. Tenía los colmillos especialmente afilados y sus uñas se habían endurecido de tal forma que parecían totalmente garras. Fue ingresado en un sanatorio. Lo lavaron y alimentaron. 24 horas más tarde huyó del hospital. Jamás se ha vuelto a saber de él. Actualmente  se cree que, hoy en día, vuelve a vivir entre lobos, probablemente en la misma manada que lo crió.

El siguiente caso nos lleva hasta el año 2008, en Argentina, el país hermano. Allí la policía descubrió a un chico que había sido mantenido por una colonia de gatos callejeros. El niño, de corta edad, se había perdido en un descuido de los padres. Fue encontrado casi un año después. Aquel invierno, uno de los más fríos que se recuerda en aquel país, lo superó gracias al calor de los gatos. Según contaron los testigos presenciales, cuando  lo encontraron estaba tapado literalmente por una manta de gatos tumbados sobre él. El niño se  había olvidado ya de hablar y sólo sabía comunicarse con maullidos.

Ese mismo año, en una localidad rusa,  un niño de siete años fue hallado encerrado en un apartamento,  en este caso, estaba rodeado de aves. Cuenta el informe policial que su madre, con un grave trastorno mental, siempre le trató como si fuera un pájaro. Cuando fue recogido por las autoridades el niño sólo emitía graznidos y movía los brazos como si fuera a volar. Jamás pudo recuperarse.

Apenas un año más tarde, en 2009, en una pequeña localidad de Siberia, fue hallada una niña de cinco años viviendo en una habitación con un grupo de perros. Caminaba a cuatro patas, bebía agua con la lengua y se comunicaba a través de ladridos y gemidos como si fuera un perro. 
El último caso del que se ha tenido conocimiento data del 2012. Aquel año un niño salvaje y desnutrido fue encontrado en la región rusa de Rostov viviendo en un establo con cabras. Sus padres dormían en la casa de al lado. Fueron detenidos por abandono. El pequeño jamás pudo volver a dormir en una cama. Aún hoy sigue en tratamiento.

Y por si a estas alturas alguien piensa que todas estas cosas pasan siempre en países lejanos, que no se equivoque, en España también han existido casos de niños viviendo entre animales, encerrados en cuadras, escondidos entre rebaños y hasta algunos abandonados en la sierra que sólo  consiguieron sobrevivir gracias al calor de los perros y los lobos y que, quizás, algún día les contaré…
Y ¿cuántos casos más habrá habido?, y, lo que es peor, ¿cuántos habrá? ¿Quién sabe si en estos mismos momentos existen niños, quizás ya adultos, en esas mismas condiciones? ¿Qué nos deparará el informativo de hoy mismo o las noticias de mañana?... Nadie lo sabe. 
Lo que sí sabemos es lo que los animales nos enseñan… Como ellos no entienden de razas ni especies. No marginan, no dividen…  Y como comparten siempre lo mucho o poco que tienen con aquel que lo necesita, aunque no sea uno de ellos, aunque, como en los casos anteriores, sea un simple, inocente y desvalido bebé humano…  En fin. 
Un auténtico ejemplo para todos.


Raúl Mérida

Quisiera ser civilizado como los animales

25/1/15

Si aciertas, fallas

Realizamos muchos exámenes… Sin embargo, por suerte o por desgracia, la vida es la que al final siempre  se encarga  de aprobarnos o suspendernos.

 Queridos alumnos, cada uno de ustedes tiene sobre su pupitre una hoja en blanco. No, no se asusten, no es un examen.  En realidad, les propongo lo contrario, un "anti examen"... Cuanto peor contesten, mejor nota sacarán. La hoja es sólo para que apunten sus resultados. La prueba será oral. Por favor, basen sus respuestas en la sensatez de la lógica. Empecemos pues… La primera es sencilla: ¿existen animales salvajes en libertad?
Uno de los chicos levanta rápidamente la mano.
 Claro, en la selva, en América, en África e incluso escuché una vez que,  en nuestra península, en Gibraltar, los últimos monos de Europa siguen viviendo en libertad. 
─ Quizás, pero… Verán,  el hombre ha acabado dividiendo el mundo en áreas y éstas en parques y los parques en zonas aún más pequeñas.  Los monos de Gibratar, por ejemplo, viven encima del Peñón aislados y controlados. En cuanto alguno baja es neutralizado y devuelto a su sitio. El espacio que realmente poseen es muy, muy pequeño. En África, donde se encuentran las reservas de animales más grandes del universo también se ha comenzado ya a limitar y manipular el terreno. En algunos lugares se han creado, por ejemplo, charcas artificiales para que beban con el único fin de controlarles…  Y hasta hay sitios en los que, aquellos animales de los que se alimentan tigres, leones y otros grandes felinos, son conducidos como rebaños por el hombre para que sean cazados por éstos delante de los turistas… Sí, es cierto que viven en libertad pero, no se engañen, en libertad vigilada. Se sustituyeron los barrotes por fusiles que los confinan.
>> Por otro lado, los espacios naturales que quedan  en el mundo, están siendo brutalmente agredidos. Fíjense sólo en un dato, una excavadora en un solo día mata más selva que, antiguamente, mil hombres con pala y pico en un año… En fin, es el fin,  la destrucción del planeta. 
>> Pero, bueno, pasemos a la siguiente pregunta. Esta es más sencilla: ¿qué animales tiene la gente en jaulas de pájaros colgadas en las paredes de sus balcones?
 Ésta es muy fácil, profesor… Tienen pájaros. En las jaulas de pájaros tienen pájaros-.
Todos ríen divertidos por la respuesta.
 Gracias - sonríe también el profesor -. Es posible, en la mayoría de casos es así pero, no crean, no en todos… Cada vez hay más personas que utilizan estas jaulas para otros animales. Los hay que tienen mapaches, coatíes, macacos, lémures… De todo, ¡es horrible! Piensen por un momento en sus brazos y sus piernas atrofiadas por no moverlas… Recuerdo, por ejemplo, a un mono que rescatamos y que vivía en su pequeña jaula de loro colgada de una pared ¡Pobre Animal!
 Pero, señor, ¿Eso que nos cuenta pasará en sitios lejanos, no?
 Qué va…  ¿Alicante les parece lejano? ¿Y Valencia, Madrid o Sevilla? No, desgraciadamente, les hablo de aquí. Bueno, prosigamos. No queda mucho tiempo y querría hacerles una última pregunta. ¿Recuerdan  aquel famoso anuncio de televisión...? ¿Cómo era aquella pregunta...? Ah, sí, sí, ya recuerdo… ¿Aceptamos pulpo como animal de compañía? Bien, esa no es la pregunta, evidentemente. La pregunta es; ¿aceptamos lobo, león, tigre, puma, mono, serpiente, puerco espín, gamo, emú, etc, etc, como animales de compañía?
Ésta vez, sólo un chico se atreve a contestar. 
 Profesor, visto lo visto y, por todas las preguntas anteriores, está claro que la respuesta es que sí. Seguro que la gente los tiene como animal de compañía, ¿verdad?
 Pues sí, así es, ha acertado… Y, sin embargo, ésta es la única respuesta que tendré que dar por mala.
Se hizo el silencio.
 Les explico. Verán, sí, tiene razón, la gente adopta, compra o, incluso roba animales salvajes y los tiene como animales de compañía... Tigres viviendo en pisos, monos a los que pasean con pañales y correa,  tarántulas,  escorpiones o incluso ranas venenosas viviendo encristalados de por vida...
>> Sin embargo, como les comenté al principio, la respuesta pese a ser cierta es incorrecta, ¿saben por qué? Porque no podemos aceptarlo. Lo malo no es bueno por mucho que se repita. Tenemos que luchar contra ello. 
>> Fíjense, actualmente los animales sufren todo tipo de malos tratos. El ser humano se engaña creyendo que los trata bien. Nuestros gobernantes aprueban normas y normas para protegerlos pero, se olvidan siempre de hacer que éstas se cumplan… 
>> Mientras tanto, se cazan leones, se capturan águilas, se trafica con ellos y, en el caso de los primates, hasta algunos son prostituidos…  Recuérdenme, por favor, que les hable en alguna otra charla de los orangutanes, esos que son encadenados en prostíbulos de Sumatra y Borneo y violados cientos de veces, previo pago, por los clientes humanos.
>> En fin, discúlpenme si, al final, me emociono pero, ¿saben una cosa? A todos ellos sólo les quedan ustedes… No lo olviden nunca. Son su última esperanza… No dejen nunca de luchar porque las cosas sean como deben ser y no como, desgraciadamente, son.


Raúl Mérida


Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. 

Si aciertas, fallas

18/1/15

Un lugar llamado cielo

Dicen que a partir de cierta edad los mejores días de tu vida son aquellos en los que no pasa nada, en los que todo continúa como siempre.

─ Levantó la mano y me dijo adiós. ¿Te imaginas? Nunca más volví a verlo. Dieciocho años recién cumplidos y la vida terminada. A veces me pregunto por qué no le di un beso de despedida, por qué no le pregunté algo, no sé, por qué no le paré de alguna forma… Si se hubiera entretenido un segundo más conmigo,  un solo abrazo que le hubiera dado y hoy estaría vivo. No puedo dejar de pensar en ello. Siempre crees que, cosas como esas, sólo le ocurren a los demás pero... 
>> ¿Sabes? He pasado noches y noches soñando con él. Estaba sentado conmigo en el sofá mientras veíamos la tele. Yo le hablaba y le comentaba y sentía que él me miraba pero, de pronto, descubría que no estaba. Entonces despertaba llorando. 
>> Tres meses hace ya y siento el dolor como si hubiera ocurrido hoy mismo… Y eso no es todo. ¿Te acuerdas de Luna, su perra? Decía siempre de broma que era su amor secreto.  El día del accidente ella estuvo muy nerviosa, corriendo de un lado a otro. Todos nos asustamos. Nunca la habíamos visto así. Luego empezó a aullar. Corrimos hasta su cama al oír sus gritos  y nos la encontramos arrinconada, triste y mojada, completamente empapada. No, no era sudor. Eran lágrimas, te lo aseguro. Entonces me di cuenta que algo realmente grave pasaba Imagínate los días posteriores... Por un lado, el dolor, ese dolor tan intenso que te quema la piel y te rompe el corazón.  Por otro, la ley, el entierro, los papeleos, la burocracia y esa maldita  guerra entre los seguros que nunca entenderé. Después vino algo aún peor, el silencio. Todos callamos, hasta  Luna dejó de ladrar. Días más tarde me di cuenta que tampoco comía. No se acercaba al pienso, no bebía. Apenas se movía… Tardé tiempo  en aceptar que ella, simplemente, había decidido también morir, supongo que, en su caso, morir por amor… Y  una noche nos abandonó. Murió enroscada sobre sí misma. No se quejó. No gritó. Me imagino que estaba agotada de tanto echarle de menos.
>> Y, ya ves, entonces de nuevo volvieron los sueños. Esta vez eran distintos. Aparecían los dos, mi hijo y la perra, caminando juntos… y siempre felices...  Ya sé que creerás que estoy loca pero, ni te imaginas cómo me ayuda pensar que los dos pudieran de nuevo estar juntos, quizás, quién sabe, en un cielo especial para  perros y de dueños…  En fin. Pero, bueno, perdóname, en realidad, yo te llamaba para contarte otra cosa. 
>> Verás, hace días que hay un perro que ronda la puerta de mi casa, que se va y vuelve, aparece y desaparece. Los vecinos le lanzan piedras para que se marche cuando lo ven. Le insultan, le gritan… Ya sabes cómo es la gente. Sé que está abandonado, se le nota en la mirada, en su tristeza.  No sé qué hacer… Todo está muy reciente y me había prometido no tener otro pero, ¿podrías venir y verlo y llevártelo o, al menos, decirme que ves mejor tú?

Aquella misma tarde me acerqué a su casa…  Necesitaba verla, ayudarla, abrazarla, que sintiera que no estaba sola y también que, por supuesto, supiera que yo pienso igual que ella, que estoy seguro, no dudo que si existe un cielo para los humanos, en él también se encuentran los animales. ¿Dónde irían, si no, todos ellos cuando mueren? Sí, en realidad, están hechos de pura entrega y corazón.
Llamé a su puerta. Ella salió ella llorando. No abrazamos emocionados… Y, mientras hablábamos y se calmaba, enseguida apareció por allí aquel flaco chucho, perro de mil razas, bonito de feo que era, moviéndonos el rabo… 
Ella sonrió al verlo y secó sus ojos. Él se deshizo en alegrías alrededor de ella.
Y aquel animal se quedó a vivir allí para siempre, en realidad, nunca pudo llegar en mejor momento a aquella casa.  Y yo me despedí de los dos feliz de verlos felices y me fui de allí pensando si en realidad algunos  ángeles no tendrán forma de perro. 

Raúl Mérida

Un lugar llamado cielo

11/1/15

Historias que parecen cuentos

— Papá, ¿podrías contarme un cuento?
— Lo siento, cariño. No recuerdo ninguno… En realidad, sólo sé historias reales que, eso sí, a veces parecen cuentos.
— Vale, pues cuéntame una papi, por fi…

Érase una vez una ciudad llamada Alicante que tenía todo lo que uno podía desear. A falta de un castillo, tenía dos, y, mientras otros muchos lugares se morían por poseer una sola playa, aquella ciudad albergaba muchas y diferentes, y todas abrazadas por un mar azul e intenso.
>> En realidad, aquel lugar tenía muchas cosas que lo hacían único. Sus palmeras, sus comidas, sus vinos… Y, sobre todo, su gente. Personas, en general, trabajadoras y honradas, todas con esa mirada limpia que da el reflejo del mar en las pupilas.
>> Y, aunque amaban su ciudad, sin embargo, desconocían muchas cosas de ella. Calles perdidas, rincones, anécdotas, historias, leyendas… Por ejemplo, pocos sabían que el famoso Arca de Noé buscado desde la época bíblica o, lo más parecido a éste que podría existir hoy en día, estaba a pocos metros de todos ellos… Allí, por cierto, en el Arca, vivían los protagonistas de nuestra historia, dos hermanos, Hansel y Gretel.

— ¡Papá que eso es de otro cuento! ¡Te estás equivocando! ¿No me dirás ahora qué vivían en una casa de chocolate, verdad?
— No, espera… Verás, vivían encerrados. Desgraciadamente alguien les condenó a vivir así el resto de sus vidas.
— ¿Una bruja mala, papá?.
— Alguien mucho peor, cariño, fue un humano. El animal más peligroso que existe… Verás, Hansel y Gretel, los que viven en el Arca, no son dos niños de cuento, son dos enormes pumas de la selva. Dos animales de una fortaleza tan extraordinaria que pueden llegar a saltar hasta más de cinco metros de altura. ¿Te imaginas?
— ¿Y por qué viven en Alicante, papá?
— Porque aquí, aunque como te he comentado antes, mucha gente aún no lo sepa, hemos creado el único santuario de animales salvajes de Europa, un lugar donde se les protege. Pero, volvamos a la historia de los pumas. Verás, fue un vecino de un pueblecito cercano a Barcelona quien, un mal día, decidió que no tenía bastante con un adoptar o comprar a un "lindo "gatito". Él quería más. Buscaba una pareja de gatos gigantes, cuánto más grandes, mejor… Podía haberse decantado por un león o un tigre, ya puestos… Pero, no. A él siempre le gustaron los gatos grises siameses, así que decidió comprar a dos enormes felinos grises, sí, pero pumas. Y, así, previo pago, llegaron aquellos enormes animales a su casa. Les llamaron Hansel y Gretel. Nunca me explicaron por qué. Supongo que debió ser un capricho.
— Cuéntame más, anda…
— Ya voy, poco a poco. Aquellos animales crecieron rápidamente. Sus patas se alargaron sin límite y sus músculos se tensaron tanto que, pronto, la valla de tres metros que rodeaba su casa dejó de ser un obstáculo para ellos. Empezaron a salir fuera, a escaparse, y comenzaron las denuncias… Pero, aquellos pumas no sabían nada de las leyes ni las normas de los hombres. Ellos, al fin y al cabo, eran gatos que gustaban de ronronear alrededor de sus dueños, casi animales de compañía que repetían cada día la misma rutina.
— ¿Y qué hacían, papá?
— Pues supongo que, simplemente, ser un gato… Me contó la policía que, por ejemplo, todas las mañanas, a la misma hora, se escapaban hasta el patio de un colegio cercano donde buscaban los restos del almuerzo de los escolares. Imagínate cómo corrían los niños al verlos… No, no te rías. Al final, la situación se hizo insostenible. Una mañana la policía acudió a la casa y les dio un ultimátum, los animales debían marcharse de allí. Entonces fue cuando nos llamaron.
— ¿Y fuisteis a por ellos?
— Sí, los trajimos hasta aquí. No fue fácil. Trasladar animales así siempre es muy delicado porque ellos no saben qué les está pasando… Pero, afortunadamente, todo fue bien
>> Ahora viven juntos en un recinto especial en el Arca, rodeados de leones y tigres… Pero, ¿sabes? Muchos días me quedo mirándoles pensando en cómo serían sus vidas anteriores como gatos porque hoy, por carácter y derecho, vuelven a ser pumas.
>> ¿Ves, chiqui?, en esta historia, tal real como la vida misma, no hay monstruos ni ogros malos pero hay personas que, a veces incluso sin saberlo, pueden llegar a hacer mucho, mucho daño… En fin. 
>> Y colorín colorado… Espero que te haya gustado.

Nota: Hansel y Gretel son dos pumas que viven actualmente en el Arca de Noé de Alicante. La historia aquí recogida es totalmente real. Más información en www.fundacionraulmerida.es o www.animalesarcadenoe.com


Raúl Mérida

Historias que parecen cuentos

4/1/15

Condenados al olvido

¿Es posible saber cuándo un perro o un gato va a ser abandonado? ¿Se podría predecir, adivinar o, simplemente calcular, sin mucho margen de error, qué animal de compañía adoptado o comprado hoy, será abandonado mañana...? Yo creo que sí.

Existe una asociación en Estados Unidos dedicada a la protección, conservación y estudio de una bombilla situada en un conocido parque de bomberos. Supongo que dicho así suena raro, ¿verdad? La bombilla en cuestión, lleva encendida durante las 24 horas del día, todos los días del año, desde 1901. Es decir, hace 113 años que luce como el primer día.
Actualmente, es la bombilla más vieja del mundo, seguida de una instalada en Texas en 1908 y otra que luce en Nueva York desde 1912. Todas comparten el mismo secreto en su fabricación. Su resistencia se explica, por un lado, porque todas poseen unos filamentos bastante más gruesos que los de una bombilla normal y, por otro, porque  éstos son de carbono. 
La pregunta es: si se conoce que esas son las características que hacen que las bombillas sean duraderas hasta la eternidad, ¿por qué  no se fabrican más como ellas?
La respuesta me temo que es tan sencilla como triste. 
No sé si han oído hablar alguna vez de la "obsolescencia programada". La verdad es que la palabra, en sí, ya echa para atrás pero, aún más, lo que significa. Se trata de acuerdos, la mayoría secretos, que se establecen entre las distintas empresas que comparten un sector con el fin de fabricar productos que, irremediablemente, se estropeen pasado un tiempo previamente fijado.
Ese y no otro, fue el caso de las bombillas. En 1924 las grandes empresas del sector se pusieron de acuerdo para rebajar la calidad de sus productos y dotarles así de una vida más corta. Parece ser que pensaron que fabricando artículos duraderos no ganarían suficiente dinero y, no sólo llegaron a ese pacto, sino que, incluso, decidieron imponer multas a aquellas empresas que no lo cumplieran. Dicho y hecho. 

Si se fijan, todas las bombillas que antes le he citado y que aún iluminan el mundo desde principios del siglo pasado, fueron fabricadas con anterioridad al acuerdo sellado.
Y no crean, ellos fueron, probablemente, los primeros pero, no los últimos.
Desde entonces hasta ahora la mayoría de empresas han seguido esos criterios y el mercado consumista sabe que ese principio es, hoy en día, irrenunciable. Lo importante no es la calidad del producto sino la rotación y el consumo…

A veces pienso que,  de la misma forma, ocurre con los animales.
Evidentemente, en el caso de estos últimos no hay acuerdo fijado ni pacto previo pero, a diario, me doy cuenta que muchas de las adopciones o compras de animales tienen también su "obsolescencia programa".
Y les aseguro que no será el perro ni el gato el que falle. No vendrán con defecto de fábrica alguno, no. Serán aquellos que decidan incorporarlos a sus hogares como animales de compañía los que, en algunos casos sin darse cuenta y, en otros, sin que eso les importe lo más mínimo, determinarán el futuro de éstos, los que  los condenarán, en definitiva,  a ser animales abandonados.
Les daré sólo algunas pistas… Son personas que, a menudo, buscan en ellos un regalo de última hora. Ese detalle que les faltó y que, sin duda, llenará un pequeño cachorro.
En estas fechas acuden habitualmente a los albergues de animales o van a las tiendas o buscan anuncios gratuitos en prensa… Su objetivo es conseguir un perro o un gato –gratis a ser posible- que puedan regalar en estas fiestas.
Casi siempre lo hacen con prisas, sin reparar mucho en razas ni tipos, importándoles sólo que sean bonitos y, por supuesto, cachorros.  Apenas les interesa su carácter. Se fijan sólo en su aspecto.
No piensan si vivirá con una persona mayor o con un niño. Si será en una casa de campo o en un pequeño piso.  Tampoco les importa si el día de mañana será de raza grande o incluso gigante... Eso son cuestiones menores que en nada les influyen.
Al fin y al cabo, ellos ya no estarán allí para verlo.
En sus mentes sólo cuenta el día del regalo, el momento en el que lo entregarán. Jamás pensarán en los quince o dieciséis  años siguientes que el animal vivirá. No se imaginarán que, cada uno de esos días que conformarán el resto de la vida de ese animal, será tan importante como aquel en el que se regala…

Y, así, estas fiestas como años anteriores, se comprarán o adoptarán muchísimos animales que se convertirán en regalos horas después.
Muchos de éstos llegarán a los hogares y se quedarán en ellos para siempre. Serán animales queridos que entregarán su vida y corazón a sus nuevas familias. Perros y gatos felices que se convertirán en los mejores amigos de sus dueños.
Pero, otros muchos, desgraciadamente, acabarán formando parte de las negras estadísticas de abandono de este país. Regalos de animales con "obsolescencia predeterminada" que durarán en su nueva familia lo que éstos tarden en cansarse de ellos.
A estos últimos sólo puedo  pedirles perdón. Sí, perdón porque, al fin y al cabo, un año más no pudimos, no supimos evitar su abandono.


Raúl Mérida

Condenados al olvido

28/12/14

Querido diario (2014)

El año recorre tu vida depositando en cada mes una realidad, un hecho, una vivencia que lo marca para siempre y que conforma este diario dedicado a los animales.

No quiero ser enero. Se acabaron las ayudas. Dicen que no hay dinero. Supongo que, como siempre, no hay para lo que no quieren. Si es así,  mejor saberlo. Está claro,  ellos no quieren a los animales. Tampoco a las personas. Les da igual si un perro abandonado puede provocar un accidente o si un león o un tigre puedan causar algún daño. 
Un estado: Indignación

No quiero ser febrero. ¿Perros de caza o casa? De nuevo miles de perros usados para cazar han sido abandonados. Animales fieles, sumisos y obedientes reciben, en algunos casos, como premio a su entrega el abandono.
Un estado: Tristeza

No quiero ser marzo. Comienza la temporada taurina. Miles de toros morirán en las plazas de toda España para entretenimiento de algunas personas. No importa su dolor ni sufrimiento. Tampoco que un torero se juegue la vida para el divertimento del público. Sólo importa la taquilla. 
Un estado: Impotencia

No quiero ser abril. Contrabando de animales. Llegan por oleadas. Son monos, loros, tortugas, serpientes… Todos animales exóticos y todos víctimas del tráfico ilegal de especies. Los compran a precio de saldo en sus países de origen para venderlos a precios de rico en el nuestro. ¿Culpables? Los que los cazan, los que los traen y los que los compran. ¿Cómo parar uno de los tres negocios ilegales que más dinero mueven en el mundo? 
Un estado: Rabia

No quiero ser mayo. Captura de pájaros. El campo se llena de casetas ilegales para cazarlos. Animales libres y felices, dotados del don de poder volar,  pasan a vivir en pequeñas jaulas y a no volver a sentir sus alas cortando el viento ¿Cuándo entenderá el ser humano que hay cosas que sólo se poseen cuando no se tienen? 
Un estado: Enfado

No quiero ser junio. Abandono de verano. ¿Por qué siempre  es ahora cuando comienzan las calles a llenarse de animales abandonados? ¿Qué extraña maldición tiene este mes que  convierte a algunos perros, antaño queridos, en sacos de piel y hueso? Comprados, regalados o adoptados hace sólo unos meses, hoy caminan sin rumbo buscando algo que comer. 
Un estado: Desesperación

No quiero ser julio. Dos cachorros de león en Benidorm. La utilización de animales para hacerse fotos, pese a los daños irreparables que sufren por ello, es una cuestión que, a estas alturas, debería ya estar superada. Sin embargo, no lo está. Dos leones y un mono usados para ganar dinero con ellos fueron rescatados y reubicados en África. 
Un estado: Perplejidad

No quiero ser agosto. Un oso atado a una farola en Valencia. Que alguien use un oso para desfilar en una cabalgata supone un maltrato por parte del que lo hace y, una temeridad sin límite, por parte del que lo permite. Imagínense lo que pudo ser que el pobre animal estuviera atado a una farola, mientras el dueño se emborrachaba en un bar cercano… ¡Ver para creer! 
Un estado: Incredulidad

No quiero ser septiembre. Toro de la Vega. Las fiestas populares de este país llenan las calles de los  pueblos y ciudades de nuestro país de luz y de color. ¿Es necesario también llenarlas de sangre y sufrimiento? 
Un estado: Vergüenza

No quiero ser octubre. Aparecen decenas de caballos muertos de hambre. Caballos ayer usados para presumir y aparentar, algunos reconocidos participantes en series, películas y anuncios, puras sangres de estirpe y estampa, hoy mueren olvidados. 
Un estado: Decepcionado

No quiero ser noviembre. Los circos empiezan a instalarse cara a las navidades. Si fueran sin animales, ¡genial! Pero, no, la mayoría de ellos tienen que traer sus espectáculos con  tigres, leones, caballos, monos, cebras, cocodrilos, etc, etc… Animales que viven  encerrados en pequeños carromatos viajando de feria en feria. ¿Para cuándo la prohibición total? 
Un estado: Esperando una solución

No quiero ser diciembre. Muere el burrito de un belén viviente al subirse sobre el mismo una persona de 150 kilos… Y aún llamamos burro al pobre animal. El que se montó encima de él es el burro, con perdón de los burros, claro está… 
Un estado: Cabreado, muy cabreado.


¿Sabes, querido diario? No te lo tomes a mal pero, yo lo que de verdad quiero ser ya, es 2015. Sí, empezar de nuevo. No quiero ser futuro. Quiero ser presente, libre y limpio de pasado, y pensar que, durante el próximo año, todo lo bueno será posible. Sólo así,  conseguiré  que lo sea.


Raúl Mérida
Querido diario (2014)

21/12/14

La anti-historia de Navidad

 Si no lee este artículo, si no le interesa el tema, le pido que, por favor, no regale ningún animal estas navidades. Hará un favor al perro o gato elegido, a su familia, a sus amigos y al albergue o refugio en el que el animal probablemente acabe.


Y, no, no teman… Ni por un segundo piensen que este escrito va a ser el alegato anual, por otra parte típico en estas fechas, en contra de que se regalen animales. 
¿Para qué? ¿Acaso serviría de algo? Llevo muchas navidades publicando artículos y alzando mi voz  en contra de que se les considere regalos, ¿y qué he conseguido?
Las cifras de abandono son claras, todas reflejan que muchos de los animales regalados estas navidades acabarán, tras terminar éstas, abandonados en la basura  como si fueran juguetes rotos.

Fíjense que, dentro de la campaña que cada año en estas fechas ponemos en marcha para intentar paliar, en la medida de lo posible, lo inevitable, es decir, el abandono, organizamos unas charlas que damos en colegios e institutos y en las que explicamos la necesidad de ser responsable y de no adoptar o comprar animales sin pensar si, realmente, podemos tenerlos… Y no me refiero a si hoy o mañana podemos, hablo de seguir con él dentro de un año, cinco o diez.
Pues bien, cuando acabamos la explicación a esos niños que nos miran convencidos, al menos aparentemente, de todo lo que les hemos contado  y, cuando el aula se inunda de manos alzadas deseosa de preguntar o compartir alguna idea, siempre hay dos cuestiones que me plantean y que, lo reconozco, me anulan. 
Por un lado, las preguntas o comentarios de aquellos que reconocen abiertamente que sus padres o abuelos abandonaron a un animal. He llegado a la conclusión que, si hablas con alguien sobre el tema, enseguida te encuentras con que algún familiar abandonó a un perro a un gato. No hace falta más. Al fin y al cabo, no puede ser de otra manera si atendemos a las altas cifras de abandono en nuestro país.
Por otro lado, la otra cuestión que se repite entre todos aquellos que desean preguntar, es si tenemos perros o gatos para adoptar y, si es posible que, si no les gustan una vez en casa, puedan volver al albergue a dejarlo y cambiarlo por otro… En fin, sin comentarios.

Así que, llegado a este punto, uno podría pensar que, bueno, es posible que las charlas no sean todo lo efectivas que uno le gustaría pero, al menos, nos quedan los medios de comunicación. ¡Craso error! El abandonador "tipo" siempre pensará al leer un artículo como éste, suponiendo que lo lea, que él nunca lo haría, que eso es cosa de otros. Esto es algo sorprendente. Lo he visto miles de veces reflejado en el albergue. Hay personas  que llegan y, mientras se deshacen de su perro, comentan a voz alzada: 
 ¿Todos esos perros de las jaulas son abandonados? ¡Qué poca vergüenza tiene la gente!
Supongo que, en ese momento, no se dan cuenta de lo que ellos mismos están haciendo… Esa facultad que tienen algunos humanos para ser benevolentes con sus propios actos, nunca dejará de sorprenderme. 
Pero, siguiendo con el tema, de nuevo me surge la pregunta: ¿qué hacer, entonces, para evitar que muchos de los animales regalados estos días acaben en la calle? ¿Quizás recurrir a la policía?
Podría ser…  Al fin y al cabo, no debemos olvidar que abandonar un animal está tipificado en el código penal. Eso es así. Pero, claro, por otro lado, si cada año se abandona una cifra cercana al medio millón de animales de compañía es fácil imaginarse que no hay policía suficiente en España como para conseguir contrarrestar una lacra de ese tipo... Así que, lo siento, tampoco parece ésta la solución definitiva.

De todas formas y, por ser positivo, es cierto que, quizás, por separado ninguna de estas opciones que he citado consiga solucionar totalmente el problema pero, todas ayudan.
Por eso, si me lo permiten, me gustaría compartir con ustedes una historia real que ocurrió el 15 de enero del 2014. Quizás también ayude.
Verán, aquel día me llamaron por teléfono.  Era un policía que reclamaba nuestro servicio. Un cachorro yacía atropellado en el arcén de una carretera. 
Cuando llegamos el animal ya estaba muerto. El perro llevaba colgado un collar con su nombre. Nunca lo olvidaré. Se llamaba Noel.
No tengo más datos pero, la historia de lo que debió suceder días antes, la podemos imaginar juntos, ¿no creen?.
Supongo que Noel sería un regalo de estas fechas. Un pequeño cachorro, una bolita de pelo rizado tras el escaparate de una tienda. Un impulso. Un solo pensamiento: ¡Lo quiero! Y el cachorro llegó a casa.
Pero días más tarde… ¡Horror! El perro hace caca. ¡Horror! El perro hace pis. ¡Horror! El perro se sube al sofá, se come la planta del salón, juega con la zapatilla... 
Y días más tarde debió ser abandonado. El resto es tan duro como sencillo. Me imagino que fue el parachoques de algún  coche el que  acabó con su vida ¡Pobre animal!

Lo peor aún es que, como él, son miles cada año. Perros y gatos que llegan a los hogares de España en estas fechas convertidos en regalos… 
Ojalá, todos encuentren dueños que, también, sean un regalo para ellos.



Raúl Mérida

La anti-historia de Navidad

14/12/14

El rey de la discoteca


¿Aceptamos león como animal de compañía? 
¿Y cómo guarda de discoteca? 
¿Quizás  cómo camarero, pinchadiscos o, simplemente, gogó...?
Todas esas preguntas parecen  absurdas, ¿verdad? Pues no lo son. 
Desde que recogimos a un león atado a  la barandilla de una conocida discoteca valenciana, me las hago todos los días.

Habíamos recibido el aviso dos días antes. 
Evidentemente, por su fuerza y peligrosidad, recoger un león no es como rescatar un perro o un gato, conlleva su logística. Sin embargo, hay casos como éste en el que lo mejor es acudir cuanto antes porque, a menudo, si no lo haces, cuando llegas el animal ya ha desaparecido.
Lo he visto cientos de veces… Se abre un expediente por contrabando o maltrato hacia unos animales -unas veces son caballos, otras loros, guacamayos o incluso tortugas, da igual la especie- y, finalmente, semanas después, se da la orden de retirada de esos animales pero, entonces, cuando llegas, ¡oh, sorpresa! Ya no están y, lo que es peor, nadie sabe donde están.
Así que, cuando recibimos aviso para el rescate de aquel león, no lo pensamos. Cargamos una jaula y, sin más, arrancamos la furgoneta con destino a la discoteca.

Cuando llegamos, salvo por un coche del Seprona que nos esperaba fuera, nada nos hubiera alertado acerca de lo que íbamos a ver. A las diez de la mañana no había un alma en el establecimiento. Recuerdo perfectamente el aparcamiento desierto. La entrada de la discoteca. La barra de bar vacía en la terraza de verano…  Sólo nosotros, la Guardia Civil y el guarda de la "disco" que nos indicó hacia donde debíamos dirigirnos.
Junto a la barra, pegado a la misma, había una especie de corto pasillo que, a modo de almacén, acumulaba decenas de cajas con botellines vacíos de cervezas y refrescos.
Entonces vi su cola. Quedé paralizado. 
 No es posible - pensé. 
Pero,  tras las cajas, atado con medio metro escaso de cadena, estaba el león. Sí, allí había un león.
Lo miré. Me miró… y me di cuenta enseguida.  Yo podía verle pero, él a mí no.
Sus ojos estaban rojos, casi hirviendo, parecían estar quemados. Sus pupilas estaban enterradas tras los párpados. Sus ojos estaban hundidos, parecían rotos.
─ Está ciego - me dijo el guarda. 
¿Ciego? - Le respondí.
─ Sí, poco a poco ha ido perdiendo la vista.
No pude contenerme y, lleno de rabia, le pregunté lo evidente.
¿Lo usaron para hacer fotos, ¿verdad? ¡Malnacidos!
No me contestó. Bajó su mirada. No hacía falta que me dijera nada.  Habían machacado a aquel pobre animal bajo los flashes de las cámaras.
Volví mi mirada hacia él y le llamé. 
─ ¡Eh, amigo! - No se inmutó. ¡Qué extraño!
Entonces, caí en la cuenta… Aquel león nacido para ser rey de la selva,  capaz de ver y oír más de un millón de veces que cualquiera de nosotros, había quedado ciego por las fotos, sí, pero, también, sordo para siempre. El sonido de la música en la discoteca, había perforado sus oídos hasta dejarlos completamente inútiles. 
¡Pobre animal! Marcado para siempre por el hombre. 
Al parecer, según pudimos saber más tarde, había sido comprado por el dueño de la discoteca. Nunca se aclaró a quién, ni cómo, ni  por qué… Al fin y al cabo, no existía documento alguno del mismo.

Víctima del maltrato, del tráfico ilegal de especies e, incluso, del abandono… Aquel león había conocido la parte más inhumana del ser humano.
En fin… Finalmente lo retiramos de allí como si fuera un pequeño perrito, tirando de la cadena que envolvía su cuello. Lo metimos en un trasportín y nos fuimos intentando olvidar lo que habíamos visto.
Afortunadamente, el animal se recuperó. Quedó ciego y sordo para siempre, sí, pero, cogió su peso, su brillo, su ánimo  y volvió a tener su carácter de león que, al fin y al cabo, es el que le corresponde por derecho y nacimiento. Ahora su guía es su olfato y, qué quieren que les diga,  creo que, dentro de todas sus limitaciones, hemos podido devolverle el "bienestar animal" que un día perdió o, lo que es lo mismo, eso que los humanos llamamos "felicidad".

Solo, como así bautizamos a aquel pobre léon, vive actualmente junto a otros leones, pumas, tigres, monos y otros muchos animales en el Santuario de Animales Salvajes Arca de Noé, situado en la Finca El Roal, Ptda. Almaixada, en Tángel, Alicante. 
Más información en www.fundacionraulmerida.es o www.animalesarcadenoe.com


Raúl Mérida

El rey de la discoteca

7/12/14

El primer animal abandonado de la Historia

Evidentemente, no fue nuestro "Fede", el primero en correr tan mala suerte pero sí alguno de sus antepasados. Hoy en día se cree que fueron los antiguos legionarios romanos los que, durante la época del imperio, los trajeron de sus conquistas en África como animales de compañía. Posteriormente los abandonarían, por eso, actualmente, el puerco espín africano vive en libertad tanto en África como en Italia.

"Fede" no es sino un puerco espín al que, sus ex dueños, bautizaron con tan sonoro nombre. Al parecer, le pusieron "Federico"  en honor a un pariente cercano que tenía extensa fama en eso de  meterse con los demás y estar siempre pinchando a diestro y siniestro.
Así que, ya sabemos la razón de su nombre, lo que sí es más difícil imaginarse es cómo pudo ocurrírseles comprar como mascota a tan extraño animal de compañía. Se lo pregunté a ellos directamente  cuando, en su lujoso chalet, les conocí. Cada uno tenía una respuesta distinta… 
– Lo vi en la tele y me gustó. Quedaba perfecto en el jardín - me dijo la mujer. 
– Salía bien de precio - me dijo su marido. 
Bueno, he de reconocer su sinceridad y, eso sí, que, al menos, él era práctico… En realidad, sus respuestas podrían haber parecido irracionales y, de hecho, lo eran  pero, sin embargo, a la vez,  me lo aclararon todo. A los dos les importaba muy poco la vida que pudiera llevar ese animal lejos de su entorno natural y, menos aún, lo que pudiera llegar a sentir. 
Y, así, "Fede" pasó de vivir en libertad a hacerlo entre las vallas que limitaban su pequeño recinto… Primero a la vista de todos, bien cerca de la piscina y, luego, en el lugar más recóndito y escondido de la casa
Y es que la mujer descubrió que "Fede" olía. Parece una tontería pero, hasta ese momento, nunca lo había pensado… Sí, "Fede" olía y además ensuciaba. ¡Qué gran descubrimiento! Aterrada ante tal suceso, según me contó, ordenó su traslado inmediato a la parte trasera de la casa. 
Claro que, a esas alturas, a él lo mismo le daba. Sólo quería huir… escapar. Sentir cosas sencillas, ya ven… La hierba rozando sus pinchos -por cierto muy importante para ayudarle a desparasitarse- o el relente de la noche cayendo sobre su piel –fundamental, por otra parte, para su higiene- o la libertad de caminar sin rumbo y sin límite –esencial también para ejercitar su músculos-. En fin, esas pequeñas cosas que  hoy se llaman bienestar animal o, simplemente, ser feliz. 

Quizás por eso, el bueno de "Fede" todas las noches acudía fiel a su garbeo nocturno. Abría con sus dientes la puertecita de su jaula –porque sí, puede que sea un puerco espín y que tenga su parte torpona de erizo pero, no hay que olvidar que, también, tiene su parte de puerco o de cerdo, es decir,  una gran inteligencia-.
Así que, al anochecer, escapaba de su encierro y recorría la urbanización de lujo que rodeaba su vivienda… Siempre con la precaución eso sí, de volver al amanecer. Pero, poco a poco, empezaron a aparecer más y más gatos callejeros con afiladas púas clavadas en sus patas. Los vecinos estaban alarmados. ¿Qué extraño animal habitaría en el entorno?... Las leyendas y los rumores no tardaron en aparecer. Se hablaba de seres extraños, de monstruos de la noche.

Mientras tanto nuestro "Fede", ajeno a la tontuna humana, dormía durante el día plácidamente para retomar sus aventuras de gigoló al oscurecer.
Así hasta que, finalmente, un vecino lo descubrió una noche cuando despertó por los ladridos de  su perro y se lo encontró intentando lo imposible: morder la coraza de púas que protegía al bueno de "Fede".
Llamó entonces a la Policía y ésta, tras localizar a sus dueños, les pidió la documentación del animal. Pero, por supuesto, no existía. 
Comprado por Internet a precio de oro, "Fede" no era sino otra víctima más del tráfico ilegal de especies y de los pocos escrúpulos de algunas personas deseosas siempre de tener como animal de compañía a un ser vivo a  juego con el sofá, con salón o con el césped del jardín… 
En fin, lo de siempre, ¡porca miseria!

Fede vive actualmente junto a leones, tigres, monos y otros muchos animales en el Santuario de Animales Salvajes Arca de Noé situado en la Finca El Roal, Ptda. Almaixada, en Tángel, Alicante. 

El primer animal abandonado de la Historia