Historias increíbles

Tigres y leones en pisos, pumas en chalets, linces, monos, serpientes...

Historias que ellos no pueden contar

Debemos hacer eco de sus historias; rescates, maltratos...

Historias que podrían haber sido la última

Cachorros, ancianos, con pedigree, inválidos... Da igual su raza y "valor".

Historias de rechazo

Muchos son abandonados cuando dejan de ser "útiles".

Historias de supervivencia

Historias que narran la lucha por sobrevivir al abandono.

6/2/16

¿Están locos los animales?


Cuando el hombre cambia el clima, el clima cambia al hombre.

De todas las conversaciones con las que hemos saludado el nuevo año, probablemente, una las que con más frecuencia se ha repetido es la que hace referencia a la climatología. Desde que estrenamos este atípico invierno, incluso desde unas semanas antes, las temperaturas que nos acompañan han sido tan variadas y extrañas que, a veces ha llegado incluso a parecer que estábamos más  en un periodo primaveral e, incluso, veraniego que en pleno mes de enero. Sin embargo, esta circunstancia, aparentemente, tan amable para el ser humano es, probablemente,  en sí misma,  la mayor amenaza que ha sufrido jamás la vida en nuestro planeta.

Porque ¿qué ocurre cuando, de pronto, en medio de una estación fría la temperatura se eleva y se eleva hasta convertirla en cálida? Pues que los peligros para la desaparición de algunas especies se multiplican hasta el infinito. Y, no crean, no se trata de una afirmación alarmista, al revés, creo que incluso es prudente si se atienden a las gravísimas consecuencias que de todo esto se desprende.
Verán, en realidad,  existen animales perfectamente preparados para sobrevivir en las temperaturas más frías y a la vez, en las más cálidas. Su cuerpo y su piel se protegen y regulan para poder hacer frente a esos cambios, por otro lado tan periódicos como previsibles, que traen las distintas estaciones durante el año. 

Por ejemplo, los lobos que tenemos en el arca pierden todo su pelo al llegar las temperaturas más cálidas y les crece cuando comienzan las más bajas. Su aspecto cambia tanto que nadie diría que se trata de los mismos animales. En realidad, lo que ocurre es que nuestros lobos, Lupus e Iris, tienen métodos innatos para adaptarse a la temperatura según las épocas del año pero, claro, no siempre son infalibles porque, al contrario de lo que muchos creen, ese cambio no lo realizan en base a que tengan más frío o más calor. 
La pregunta es: ¿cómo saben entonces ellos en qué mes nos encontramos y la temperatura típica del mismo? Durante mucho tiempo, como antes comentaba, se pensó que todo era, simplemente, una respuesta del cuerpo, de la piel, ante la temperatura que marcaba el termómetro exterior pero, hoy ya se sabe que no es así. 
En realidad es el cerebro de los animales el que consigue sincronizarse con las estaciones. Para ello, los lobos, por ejemplo, cuenta con un arma eficaz e infalible. Se trata de una glándula pineal que existe en el cerebro de los mismos –por cierto que los humanos también la tenemos- ¿Y qué función realiza ésta? Pues una fundamental. La glándula pineal produce la melatonina, una hormona que permite algo tan importante cómo medir la longitud del día y de la noche, modular el sueño, los ritmos cardíacos o, por ejemplo, sincronizar sus cuerpos y sus necesidades con las estaciones del año.

Así, el cerebro de los lobos del arca o de aquellos que viven en libertad o, por ejemplo, de los zorros que habitan en los campos de España, reciben información directa de cuanto tiempo de luz tiene cada día y, al hacerlo, de que estación del año es en la que nos encontramos según la cantidad de horas de sol y la duración de la noche. Si los días son cortos, el cerebro de los animales interpretará que las temperaturas en nuestro entorno serán bajas y su cuerpo pondrá en marcha los mecanismos de defensa ante esta situación. 
En el caso de los lobos su pelo será más tupido y largo durante los meses más fríos y se les caerá completamente durante los más calurosos. Los zorros modularan la densidad de su pelo como respuesta al frío o al calor pero, en su caso,  incluso, irán más allá. Modificarán el tono del mismo para que su aspecto se acomode al de la naturaleza que les rodee y así, poseer un mejor camuflaje, acorde al color que presenten las plantas y las hojas de los árboles según la estación en la que se encuentren.

Pero claro, imagínense ¿qué ocurre cuando todo ese equilibrio salta por los aires? ¿Qué pasa cuando durante los días más cortos del año, sin embargo, las temperaturas son tan altas cómo nos ha ocurrido estas navidades pasadas? Los seres humanos está claro que como animales que también somos, lo solucionamos fácilmente, sacamos la manga corta o la larga según el calor que hace pero, como pueden imaginarse, en el caso de los animales salvajes todo es mucho más complicado. 
Éstos se vuelven prácticamente locos. Los mensajes que reciben de la naturaleza son totalmente contradictorios y sus cuerpos, realmente, no saben cómo actuar. Por ejemplo, si su cerebro se dejara guiar por la temperatura existente y mandara la orden a su cuerpo de cambiar su pelo podrían morir de frío ante bajadas extremas de temperatura que, a nadie se nos escapan, que aún llegarán. Pero por otro lado, los problemas de termorregulación que pueden sufrir también conllevan una enorme gravedad. No hay que olvidar que el calor excesivo con un pelaje tan abundante, podría conducirles fácilmente a sufrir un golpe de calor, la temible hipertermia, una especie de shock que podría llegar a costarles la vida.
¿Se imaginan nuestra península sin lobos o por ejemplo, sin zorros? El equilibrio del ecosistema saltaría por los aires, la proliferación de algunas especies como roedores pondría en peligro otras y no lo duden, todo ello afectaría también al ser humano.

Y no crean, hay tantos otros animales afectados por estos cambios bruscos e inusuales de temperaturas, tantos, que necesitaría el periódico entero para ir contándoles uno tras otro… Por ejemplo, sin ir más lejos, el de algunos de los pájaros de nuestro entorno más cercano que confundidos por las altas temperaturas, adelantan sus cortejos, su nidificación e incluso sus puestas de huevos pensando que ya es primavera. Todas esas futuras crías se pierden cuando las temperaturas vuelven a bajar. O también, el de aquellas otras aves que renuncian a sus viajes migratorios confundidas por el calor reinante de estas semanas pasadas y que desgraciadamente el frío se lleva por delante cuando, bruscamente, regresa semanas más tarde. Y así sucesivamente. Como fichas de dominó, la vida de unos animales, al desaparecer, tumban  la de otros sin remedio.
Por eso, es posible que estos días pasados nuestras playas se hayan llenado  de forma inusual y que nos hayamos alegrado al poder disfrutar de días tan templados pero, no se engañen, las buenas temperaturas de las que hemos disfrutado estos días son para la vida en este mundo, simple y llanamente, pan para hoy y hambre para mañana. 


Raúl Mérida


Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com 


¿Están locos los animales?

20/1/16

Animales de papel

El poder no se mide por la fuerza que alguien posee, se mide por la sabiduría de la que dispone.

Existe una vieja tradición japonesa que dice que aquel que sea capaz de construir mil grullas de papel, como recompensa a su esfuerzo y concentración, obtendrá todo aquello que desea y además, verá como su cuerpo y su mente se mantienen sanas para siempre.

Cuentan que Sadako Sasaki tenía tan solo dos años de edad cuando a menos de un kilómetro y medio de su casa, en Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, cayó la famosa bomba atómica que asoló la vida de  cientos de miles de personas.
Sin embargo, Sadako no murió como consecuencia de la detonación de la misma. Ella, en un primer momento, sobrevivió a ésta aunque en realidad el destino le tenía guardado, como a tantos y tantos otros, un terrible desenlace.
Sucedió diez años más tarde, recién cumplidos los doce. Entonces acudió al hospital por el continuo malestar que arrastraba. 
Las palabras que pronunció el doctor que la atendió fueron, de nuevo, como otra bomba inmensa que estalló esta vez dentro de su corazón:
Diagnóstico: Leucemia. Pronóstico: Muy grave. Esperanza: 3 meses de vida.
Sadako pasó, en pocas horas, de la no aceptación a la realidad y de ahí, a la más severa depresión que una persona pueda sufrir.
Fue entonces cuando su amiga Chizucho, para intentar animarla, le contó la historia de las mil grullas de origami y metiéndose una mano en el bolsillo de la chaqueta, sacó una pequeña grulla de papel.
─ ¿Ves? - le dijo –. Aquí tienes la primera, el resto debes hacerlas tú.
Aquel mensaje caló de tal forma en Sadako que, desde aquel día, comenzó a construir grullas de papel. 
Sadako logró multiplicar aquellos tres meses de vida que, en un primer momento le dieron, por varios años pero, al  terminar su grulla 644, desgraciadamente, la muerte la visitó. Ella la aceptó resignada y en calma porque, al fin y al cabo, a esas alturas, gracias a aquellas grullas, había conseguido sanar su mente o, lo que es lo mismo, estar en paz consigo misma y con los demás.
Sus amigos, apenados por su pérdida, acabaron el resto de grullas y cuando llegaron a las mil, decidieron hacer un monumento que recordara para siempre la historia que hoy les cuento. 

Así hoy en día existe una estatua en el parque de Hiroshima que recrea la imagen de Sadako con una grulla de papel en la mano.
Desde entonces, cada 6 de agosto, día mundial de la paz, el mismo en el que cayó aquella fatídica bomba atómica, llegan a Hiroshima miles de grullas de papel que procedentes de todos los lugares del mundo, recuerdan a Sadako y piden cada año por la paz del mundo.

Quizás por eso, cuando muchas veces me cruzo en la carretera o cerca de algún humedal de nuestra provincia con alguna grulla en esos maratonianos proceso migratorios que las hacen cruzar nuestro país de cabo a rabo, no puedo sino admirarlas por su forma de volar, su libertad y por lo que significan en el mundo. 
Es curioso, las personas nos fijamos en los animales cuando hablamos de paz pero, sin embargo, a la hora de la verdad, los perseguimos e, incluso, los alejamos para siempre de nosotros. Es el caso, por ejemplo, de las palomas, el símbolo universal de la paz.  

Desde que la biblia recreó la historia de Noé enviando a una paloma para ver si lo peor del diluvio había pasado y aquella paloma regresó al arca con una rama de olivo en el pico, la simple imagen de uno de estos animales volando, crea en nosotros sentimientos de calma y de paz. 
Sin embargo, a nuestro Arca de Noé muchas veces nos traen palomas maltratadas, heridas, a las que han atado con cuerdas para impedirles volar, impregnadas de pegamento o colas, etc, etc. La mayoría las rescatan de la calle porque no pueden volar. 
Nosotros las curamos siempre y luego, las dejamos en la zona donde viven los herbívoros para que la fuerza de la naturaleza se encargue de devolverle las ganas de vivir. 
Los primeros días siempre se muestran tímidas y caminan a dos patas por el suelo junto a los conejos que allí viven pero, poco a poco, van cogiendo fuerzas hasta que, de pronto, un día comienzan a revolotear. Primero son vuelos cortos y deslucidos, con subidas y bajadas constantes, pero más tarde, comienzan ya a volar libremente de nuevo hasta que semanas después, se marchan para siempre. 
Espero que, vayan donde vayan, estén bien y sigan portando sobre sus alas, igual que las grullas de papel, la palabra más importante del mundo; paz.

Raúl Mérida


Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com 

Animales de papel

19/1/16

Animales doctorados al servicio de la patria, el estado y el humano

Hoy en día todos conocemos la inagotable lista de servicios que prestan los animales y más concretamente, los perros y los gatos al ser humano. Y así, mientras aún intentamos averiguar si realmente los hombres son los mejores amigos del perro, nadie duda de que ellos sí son los nuestros. Y es que la adoración que nos profesan no se queda sólo en algo  tan esencial como conseguir que nos sintamos queridos, va mucho más allá, hoy su lista de servicios hacia nosotros es, simplemente, inagotable.

Por ejemplo, los cuerpos de seguridad del estado saben bien desde hace tiempo que desde que los perros se encuentran entre sus compañeros de servicio, todo es mucho más sencillo. La localización de explosivos, las detenciones por alijos de droga o su ayuda en el rescate de personas se han multiplicado por mil gracias a su inestimable ayuda.
Pero no crean, su labor no queda ahí. La positividad de los perros en la vida de los humanos está, día a día, trayendo novedades increíbles. La última ha venido de la mano de una enfermedad tan común como la diabetes.
Uno de los problemas más graves con el que se encuentran aquellos que padecen la misma, es la necesidad de poder prever cualquier alteración en el nivel de azúcar en su cuerpo. Hacerlo  con suficiente antelación como para poder poner remedio antes de que comiencen los primeros síntomas es, absolutamente, esencial.
Pues bien, se ha podido comprobar como perros entrenados para ello son capaces de avisar en cuanto se producen los primeros cambios de valores en los niveles de azúcar dentro del cuerpo de sus amos, mucho antes de que aparezca signo externo alguno. 
¿Y cómo lo hacen? Los perros poseen una zona en el cerebro dedicada únicamente a identificar olores. Para ello, estos animales tienen dos bulbos olfatorios junto al cerebro capaces de detectar cualquier olor que se les presente pero, para darnos cuenta de la diferencia abismal que existe en este sentido con los humanos que, por cierto, también poseen dichos bulbos, hay que decir que en el caso de los perros éstos pesan cuatro veces más que los nuestros.

Por eso, estos animales huelen miles de veces más que cualquier humano pero no sólo destacan por su capacidad olfativa, hay mucho más, los perros poseen su cuerpo preparado para atrapar cualquier partícula de olor que pueda acercarse hasta el mismo. La clave de todo este proceso está en la humedad del hocico que siempre generan sus fosas nasales. Esta humedad constante las atrapa como si fuera un velcro para posteriormente, disolverlas y analizarlas meticulosamente. Podríamos decir que un perro tiene una especie de laboratorio olfativo en su cuerpo cuyo alcance es difícil de imaginar para nosotros.

Claro que, llegado a este punto, se nos puede plantear una nueva cuestión;¿cómo conseguimos convertir esa facultad innata en ellos en un beneficio para el ser humano? Hoy en día el adiestramiento de los animales se basa en conceptos tan básicos como la constancia, la paciencia, el juego y por supuesto, el premio para el animal cada vez que éste consigue un logro. Así es, en realidad, cómo aprenden a ayudarnos.
Claro que sin llegar a límites tan especializados como los anteriores, hoy en día es de sobra conocido que la simple presencia de un animal de compañía al lado del ser humano ya es en sí misma, absolutamente positiva.
Existen datos fehacientes que demuestran que compartir la existencia con ellos reduce el riesgo de padecer infarto, mejora la tensión arterial o simplemente alarga la vida. 
Ejemplos hay miles… En Estados Unidos las principales asociaciones de dentistas aconsejan a sus colegiados colocar un acuario en sus salas de espera como forma de tranquilizar a sus pacientes mientras son atendidos. 
También en los hospitales de Londres se apuesta por el poder relajante de los animales y así en aquellos centros dedicados a tratamientos crónicos y dolorosos, se permite a los pacientes que acudan junto a sus animales a las consultas médicas para diluir, en parte, el estrés y la ansiedad que suponen recibir la administración de los tratamientos.
En nuestro país también se han realizado estudios al respecto se ha demostrado que las personas que poseen animales son las que menos tiempo permanecen ingresadas en centros hospitalarios o por ejemplo, las que menos acuden al médico. 
Y no crean, las investigaciones realizadas no se suscriben sólo a temas sanitarios. También se han puesto en marcha experiencias piloto en sitios tan inhóspitos como la cárcel. Por ejemplo, en la de Barcelona, la presencia de perros conviviendo con los internos redujo sustancialmente el número de intentos de suicidio, el nivel de peleas y en general, los conflictos que a diario, se producían entre los internos del centro.

Podríamos continuar hasta el infinito porque, al fin y al cabo, los animales son una  fuente inagotable de salud para aquellos que conviven con ellos pero, llegados a este punto la cuestión es: ¿cómo le devolvemos todo lo que hacen por nosotros?
Se lo diré claro y rápido… Evidentemente, muchos cuidándolos, protegiéndolos y queriéndolos, quizás cada vez más.  Pero, desgraciadamente, también muchos otros y, principalmente en nuestro país,  en forma de abandono, maltrato y olvido. En fin ¡Una absoluta pena y, sobre todo, una tremenda injusticia!

Raúl Mérida


Nota:  El albergue de animales de la Protectora  acoge y protege a aquellos animales de compañía abandonados que buscan un nueva familia. Más información en: www.protectoraanimalesalicante.org



Animales doctorados al servicio de la patria, el estado y el humano

S.O.S Animales 2016


El hombre hace algunos años, al darse cuenta de que con sus acciones estaba llevando al borde del precipicio a buena parte de los animales salvajes que pueblan el planeta,  comenzó a intentar ponerse límites a sí mismo y a frenar su altísimo poder destructivo. Fue entonces cuando comenzaron a desarrollarse los primeros programas para la protección de los animales en el mundo. Así surgió el famoso convenio CITES, los primeros parques naturales y las conocidas reservas de animales que aún hoy, intentan sobrevivir principalmente en África, Sudamérica y Asia.

Sin embargo, los peligros para algunos de estos animales sigue siendo aún hoy, de tal entidad, que lo más probable es que en los próximos años muchos de ellos sean sólo  historia.
Por ejemplo, la deforestación en Asia ha acabado con el alimento de muchas especies. El calentamiento del planeta y los incendios han arrasado literalmente los bosques y con ellos, sus hogares y su comida.
Pero, ¿qué ha ocurrido en África donde se sitúa el mayor número de reservas del mundo? Pues que las agresiones son tan constantes que algunas ONG's han tenido que destinar la mayor parte de sus presupuestos a la seguridad de las reservas que gestionan. Muchas de ellas parecen auténticos campos militares custodiados por ejércitos armados que simplemente intentan proteger a los animales del ataque diario de los cazadores furtivos.

Pero sin lugar a dudas, de todas las especies amenazadas en la zona, hay dos que sufren especialmente el azote de éstos y de las bandas organizadas que trafican con los mismos. Se trata de los pobres  rinocerontes y elefantes. 
El interés económico que despiertan ambas especies es de tal magnitud, hay tanto dinero a ganar que realmente hoy en día,  para cazarlas todo vale. 
¿Y por qué precisamente rinocerontes y elefantes? El motivo principal es la fuerte demanda de los mismos por el mercado asiático. Una parte de la medicina tradicional china sigue afirmando que el polvo extraído del cuerno de rinoceronte posee grandes cualidades curativas y afrodisíacas. La ciencia ha manifestado claramente que todo es falso pero, da igual. En este mundo pesa más la creencia que la verdad. 
Sólo el año pasado, en África, más de quinientos rinocerontes fueron abatidos por furtivos a tiros y se cree que el número de elefantes puede ser, incluso, mayor. 

Actualmente se trabaja también incansablemente para proteger a los supervivientes. Las organizaciones no gubernamentales que actúan la zona saben bien que los individuos de ambas especies que quedan en las reservas son auténticos tesoros a proteger. Por ese motivo, en los últimos años se han creado multitud de guarderías para las crías huérfanas de estos animales. Los santuarios dedicados a recoger hijos de rinocerontes y elefantes a los que los furtivos han asesinado, se han multiplicado y no sólo eso, además han tenido rápidamente que agudizar su ingenio para sacarlos adelante.
Las dificultades para ello son de todo tipo… Espacio, dinero, medios humanos, técnicos, todo está en contra, desde lo más complejo hasta lo más sencillo. 
Fíjense, por ejemplo que, uno de los principales problemas con los que se encuentran a diario estas ONG's, es preparar a estos animales para volver a vivir en libertad cuando sean adultos. ¿Cómo enseñarles a buscar comida y sobre todo, cómo explicarles qué deben y no deben comer?

Claro que todo tiene su truco, al principio se pensó en usar para ello perros pastores que les cuidaran como una especie de nodrizas. Y la verdad es que  los primeros lo hicieron muy bien hasta que, claro, los cuidadores humanos de los mismos comprobaron cómo las crías de rinoceronte y de elefantes a la hora de buscar comida no lo hacían olisqueando la hierba fresca, sino que se decantaban más por buscar el cuenco más próximo con pienso de perro. En fin.
Afortunadamente, posteriormente, al darse cuenta de las malas costumbres que iban adquiriendo, cambiaron a los perros por ovejas y, fíjense, acertaron.  
Hoy en día, en las reservas de África son las ovejas las que enseñan a elefantes y rinocerontes a pastar del campo la hierba necesaria para su alimentación.
Afortunadamente, por un lado existen grandes expertos trabajando con ellos y,por otro, cuentan con el apoyo incondicional y económico de los países más civilizados de Europa en cuanto a protección de animales como Holanda, Francia, Alemania, Reino Unido, etc, etc. 

Sin embargo, en nuestro país las cosas son muy distintas. Nos llegan, por ejemplo, noticias en estos días de que la Fundación Rainfer de Madrid que gestionaba uno de los centros de rescate para primates  más importantes y reconocidos de España y Europa -en el que, por cierto, se acogía a todo tipo de monos maltratados procedentes del tráfico ilegal de especies- cerrará sus puertas el mes que viene. Los problemas económicos y la falta de ayuda les lleva a desaparecer. Quizás sería bueno recordar que todos esos animales -como los que nosotros acogemos en el arca- son responsabilidad del Estado Español y que es éste y no otro, el que debería apoyar económicamente esta labor y evitar un cierre como ese.
Pero todo lo anterior, huelga en nuestro país. Esa es la realidad. El movimiento animalista cada vez es más importante en nuestra sociedad, sí, pero, sin embargo, el dinero para los animales cada vez es menor.  Nuestros gobernantes siguen llenando sus discursos con la palabra solidaridad sin saber qué significa. Hablan y hablan pero, como siempre, no dicen nada. La realidad es que si al menos miraran a los animales con respeto una sola vez, quizás  se darían cuentan de que la vida de uno solo de esos monos, rinocerontes o elefantes, sólo de uno, es, sin lugar a dudas, un cifra infinita para la conservación de este planeta.

Raúl Mérida


Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. Más información en: www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com


S.O.S Animales 2016

La enfermedad del yo

Siempre he creído que algunas personas no tienen corazón. Sí, puede que posean un órgano dentro de sí cuyos latidos impulsen la sangre por todo su cuerpo pero sentir, no sienten. Sólo así se explica que constantemente crean tener la verdad, sean incapaces de ponerse en el lugar del otro y por supuesto, jamás se planteen si han obrado bien o mal. Y es que ellos nunca se equivocan y si por una de esas, un mal día lo hacen, será sin duda única y exclusivamente, por culpa de los demás.
Les llamo los enfermos del yo y lejos de ser menos, muy al contrario, cada vez son más.

En el mundo de los animales los he visto miles de veces. 
Me los encontré, por ejemplo, cada una de las que fui a retirar animales de circo. 
Unas veces en forma de fotógrafos que a fuerza de flash, acababan arrancando la vista de los animales que usaban para que el público posara junto a ellos. 
Otras, en forma de desfasados domadores que usaban tigres y leones para sus esperpénticos espectáculos de feria. Éstos, igual que los anteriores, defendían también a capa y espada la labor que realizaban y por supuesto, se autoproclamaban como los mejores guardianes de sus vidas pese a que sin embargo, no dudaban en abandonarlos cuando ya no les servían para el negocio. 
Y así, dos osos en un carromato de feria fueron ¿olvidados? en una gasolinera por un famoso domador porque ya no le servían, varios tigres fueron arrojados en un vertedero por otro, quince leones, cinco tigres y un hipopótamo acabaron abandonados a su suerte en un pueblo de Valencia, etc, etc, etc. 
Conozco bien cada uno de esos casos porque, al final, de una forma u otra, a todos esos animales los acogimos desde el Arca. Unos fueron posteriormente reubicados en fundaciones y centros especializados y otros aún permanecen en nuestras instalaciones. 

Pero, no crean, también me encontré a estos famosos enfermos de egoísmo en cada una de las actuaciones contra la  venta y tráfico ilegal de especies en las que participé. Cuando acudía con la policía o la guardia civil a esos domicilios para retirar esos animales exóticos que vendían por Internet, la respuesta de los autores de ese comercio, a menudo, era tan extraña como idéntica. Todos solían afirmar: Los vendo para asegurarme de que así los cuidan bien, decían. Luego se encogían de hombros y añadían: Aunque sé que nadie los tratará nunca mejor que yo. En fin.

Pero, sin lugar a dudas, donde más veces y con más intensidad me he encontrado con enfermos que padecen tan común enfermedad es en los albergues de animales abandonados. Allí es habitual verlos deshaciéndose de sus animales y argumentando dicho abandono con comentarios tan peregrinos como los siguientes:
 Dicen: Aquí le dejo el perro que ya no lo quiero. Me cansé de él.
─ Mientras tú piensas: ¡Lo que hay que oír!
 Dicen: No puedo tenerla, ensucia mucho y huele a perro. 
─ Mientras tú piensas: Normal, si es un perro, ¿no?
 Dicen: No lo quiero, es muy feo. 
─ Mientras tú piensas: Vamos, ¡como si el que lo está dejando fuera un modelo guapetón de dos metros de alto!
 Dicen: Es viejo o está enfermo y me cansé de él. 
─ Mientras tú piensas: Bueno, en este caso, mejor  me callo lo que pienso.

Estos son sólo algunos ejemplos de lo mucho que se puede escuchar en un albergue cualquiera aunque como siempre es posible superarse, el otro día llegó una persona para dejar a un perro que compró por Internet. Hasta ahí, desgraciadamente, todo normal. 
Lo curioso fue cuando dijo, muy indignado, que lo dejaba porque se la habían vendido embarazada y estaba ya muy gorda y a punto de parir. Me extrañó y le pregunté:
─ ¿Cuánto hace que la compró? 
Y, el hombre, sin inmutarse siquiera, me dijo:
─ Dos años, hace dos años y medio.
¡Ole tú!, pensé. Evidentemente, el susodicho no tenía la menor idea de que un embarazo en un perro apenas dura algo más de dos meses y el caso es que si les soy sincero, por un momento pensé incluso en explicárselo para que, al menos, supiera que no me estaba tomando el pelo pero afortunadamente, me di cuenta enseguida de que no valía la pena. ¿Para qué?
A esas alturas, su mirada, sus ojos, sus manos y, sobre todo, sus palabras, le delataban claramente… De nuevo estaba ante mí otro enfermo, severo y lo que es peor, irrecuperable, del "Yo" más absoluto. 


Raúl Mérida


Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. Más información en: www.fundacionraulmerida.es o www.animalesarcadenoe.com
En el albergue de animales de la Protectora de Alicante acogemos y protegemos a aquellos animales de compañía abandonados que buscan un nueva familia. Más información en: www.protectoraanimalesalicante.org

La enfermedad del yo

6/12/15

Los mejores meteorólogos del mundo

La ciencia avanza velozmente pero, a veces, lo hace simplemente para inventar lo que hombre desinventó hace años

Desde que el hombre es hombre y aunque a veces no lo parezca por su comportamiento, ha dedicado buena parte de su mente y ciencia a intentar averiguar lo que iba a depararnos el tiempo venidero. Y no me refiero sólo al futuro, que también, sino, en este caso, a la meteorología que nos acompañará en los próximos días. 

Primero lo hicimos por una razón de supervivencia. En la época en la que los cultivos eran esenciales, si es que alguna vez lo han dejado de ser, el asunto era primordial. Su interés se centraba entonces en asegurar las mismas. Sin embargo, hoy en día, pese al tiempo transcurrido y los avances de la civilización, el interés por conocer el tiempo se mantiene intacto. De hecho, la información meteorológica en los medios de comunicación sigue barriendo audiencias.
Sin embargo, dicha información en las zonas rurales se sigue, aún hoy, obteniendo de forma directa por la observación de la naturaleza. Buena parte de los agricultores y ganaderos  la obtienen mirando el cielo, las nubes y sobre todo, el comportamiento de los animales. Y es que estos últimos, los animales, son realmente los mejores meteorólogos del mundo. Algunos investigadores incluso hablan de la posibilidad de que tengan un sexto sentido... y puede ser, pero quizás todo sea mucho más natural que eso.

Por ejemplo, ¿recuerdan el tristemente famoso tsunami ocurrido en el 2004? Murieron más de doscientas mil personas en el mismo pero, prácticamente, ni un solo animal lo hizo. Éstos huyeron despavoridos horas antes de que las primeras olas gigantescas llegaran siquiera a la orilla, pero ¿cómo pudieron saber lo que iba a ocurrir?
Uno de los animales más abundantes en Sri Lanka, la isla que se vio más afectada por el tsunami, son los elefantes, de hecho, existen en la misma numerosas reservas donde se les recoge y guarda. Sin embargo, aquel día la estampida de éstos fue incontrolable, todos huyeron tierra adentro, ¿no les sorprende?
Aún hoy se buscan respuestas a dicho fenómeno aunque, en general, el mundo científico se decanta cada vez más por encontrar la explicación en la infinita capacidad y sensibilidad de los elefantes. Por ejemplo, se sabe que estos animales son capaces de percibir ruidos de muy bajas frecuencias. Todos estos sonidos son prácticamente imperceptibles para las personas dado que viajan por debajo del rango auditivo humano. 
Y se sabe también que en el caso de las tormentas y, en general, todos los cambios atmosféricos, al aproximarse producen estruendos considerados infrasonidos capaces de recorrer largas distancias por tierra, aire y mar.

¿Comprenden ahora? Quizás, eso fue lo que sucedió aquel día, ellos sintieron que la naturaleza les anunciaba una catástrofe inminente. Pero no se equivoquen, no fue sólo a través de los oídos. Es cierto que los elefantes por el tamaño gigantesco de sus orejas y la impresionante capacidad auditiva que poseen pueden oír varios millones de veces más que nosotros pero realmente, su secreto a la hora de percibir ruidos no está sólo ahí. 
Verán, su trompa y sus patas son hipersensibles y captan también, antes incluso que sus orejas, cualquier pequeño sonido por baja que sea la frecuencia del mismo. Por ejemplo, en el caso de la  trompa de los elefantes, éstas poseen un nervio sensible a la presión que detecta cualquier vibración en general como, por ejemplo, las que  producen el viento, un terremoto,  un volcán y, por supuesto, los grandes movimientos de agua. 
Fue gracias a eso por lo que pudieron saber lo que iba a ocurrir aquel 26 de diciembre del 2004. Y así, horas antes de que se produjera la catástrofe, cuando la naturaleza realmente comenzó a hablar, ellos supieron escucharla. En fin, ¿magia? No, sólo ciencia y desarrollo de los sentidos para la supervivencia.

Pero sin tener que irnos a una catástrofe de tal magnitud, a un lugar tan lejano o, por ejemplo, a un animal tan exótico, me gustaría ahora invitarles a que pensemos en nuestro entorno más cercano. Se sorprenderán. Van a descubrir cómo, simplemente fijándose en el comportamiento de nuestros animales, podrán saber qué tiempo hará y por supuesto sin equivocarse y de una  forma totalmente natural.
Empecemos, pues, por las gaviotas, gorriones, golondrinas o vencejos. Ninguna de ellas se equivoca a la hora de predecir el tiempo… Si vuelan alto anuncian bueno. Si lo hacen bajo, aire y tormentas seguras.  Y si el vuelo es muy, muy bajo, frío para morirte. 
Por otro lado, si vemos aves posadas en los cables de la luz, debemos saber que se avecina tormenta y si finalmente comienza a llover pero, pese a ello, las vemos alimentándose bajo el agua, cúbranse bien que caerá lluvia para rato.
¿Y qué decir de las ranas y los sapos? Ya se sabe… Si croan con fuerza, lluvia inminente. Si se suben a zonas altas, todos tranquilos, a disfrutar que viene buen tiempo.

Pero no sólo las aves y los animales terrestres nos hablan del tiempo, también los peces marinos predicen el mismo.  Éstos  detectan las lluvias y tormentas y así, según la dirección a la que se encaminen y la velocidad que desarrollen durante su desplazamiento, será el tiempo que nos acompañe en las horas siguientes. 
Pero, pásmense, ¿quieren saber qué animales son los mejores meteorólogos del mundo? Las hormigas. Éstas no fallan nunca. Y es que,  ya sabíamos de la fortaleza de las mismas –capaces de levantar pesos varias veces superiores al suyo–  y también de la singularidad de su comportamiento pero,  lo que era menos conocido hasta ahora, son sus dotes adivinatorias en cuanto a las inclemencias meteorológicas venideras.  
A partir de ahora, cuando vean un hormiguero en la tierra, por favor,  fíjense bien. Si el hormiguero está construido hacia dentro, no hay peligro, las lluvias están lejanas. 
Pero, cuando vean que la arena comienza a aparecer alrededor del agujerito de entrada y descubran montículos empinados entorno a ésta, no lo duden, corran bajo lugar seguro que la lluvia está a punto de llegar y, por cierto, habrá agua para rato. 

Como ven, no siempre es necesario tener grandes aparatos de ingeniería a nuestro alrededor ni ver todos  los partes meteorológicos oficiales para saber qué tiempo va a hacer.  A veces basta, simplemente, con observar a los animales… Y es que, al fin y al cabo, ellos son el diseño más avanzado y perfecto de toda la naturaleza.

Raúl Mérida



Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. Más información en: www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com

Los mejores meteorólogos del mundo

22/11/15

La desgracia de nacer perro o gato en España



Tener a un animal no es obligatorio pero, sí lo es tenerlo bien


Nacer perro o gato en España es tener muy mala suerte. Somos  uno de los países donde más animales son abandonados cada año. Pero, ¿es suficiente eso para algunos? No, los hay empeñados en que seamos también el país donde peor sean tratados. Y desgraciadamente, maltrato a maltrato, lo están consiguiendo.

Hace algunos años realicé una serie de entrevistas en la radio, en la COPE, que,sinceramente,  para mí fueron como una terapia. 
Por aquel programa pasaron muchas personas. Varios alemanes, hoy ancianos vecinos de Alicante, antaño niños supervivientes de campos de concentración nazi, muchos asesinos confesos del psiquiátrico de Foncalent –los únicos que reconocían de verdad ser culpables- porque también entrevisté a muchos internos del centro penitenciario pero, curiosamente, esos que, aparentemente estaban cuerdos, siempre decían que eran inocentes. También pude conversar en las ondas con mucha gente que desgraciadamente, mal vivía en la calle. Y hasta en uno de los últimos programas, entrevisté a un ex presidiario que había estado muchos años en la cárcel por matar a un policía y a su salida de la misma,  a un maltratador de animales al que yo había denunciado meses antes, al que le había ofrecido dos millones de las antiguas pesetas por matarme a mí. En fin, algún día les contaré esta historia, absolutamente real, que no tiene desperdicio. 

El caso es que, de todos aquellos programas siempre recuerdo algo que marcó cada uno de ellos pero, sin duda, hay un testimonio que jamás olvido. 
Fue el de una madre que entrevisté que había perdido a su hijo, guardia civil, en un atentado terrorista. Me contó muchas cosas y todas directamente desde su corazón pero, hay una que me dejó completamente helado. Fue cuando relató cómo descubrió que la víctima de aquel asesinato era su hijo. Me dijo:
 Estaba viendo la tele y dieron la noticia. No dijeron los nombres de los fallecidos, supongo que aún no lo sabían pero en un determinado momento, durante una secuencia, enfocaron el zapato ensangrentado de uno de ellos. Ya ves, sólo era un zapato negro tirado sobre la acera gris pero yo lo reconocí en cuanto lo vi.  Supe, inmediatamente, que era el de mi hijo.

Alicante. 2 de noviembre del 2015. 22:00h. 
Albergue de animales abandonados de Alicante. 
Suena el teléfono. 
─ ¡Servicio de Guardia, protectora de animales, dígame! 
Al otro lado del aparato,  la policía local de Alicante reclamaba la presencia del servicio. Quince minutos más tarde estábamos en el cuartel del parque de las Avenidas. 
─ ¿Qué ha pasado? - preguntamos al llegar.
Un policía, indignado por lo que habían hecho al animal, nos señaló al perro, un pequeño caniche gris, maltrecho y asustado que apenas podía caminar.
─ Se trata de un perro abandonado y maltratado - nos dijo -. Una persona cuando iba a tirar la basura ha oído un ruido que provenía desde dentro del contenedor. No podía ver nada, sólo le parecía escuchar algo, la verdad es que no era fácil porque se tratada de uno de esos que están enterrados bajo tierra y que sólo salen al exterior cuando el camión de basura acciona el dispositivo. En fin, en este caso, ha habido mucha suerte, hemos podido sacarlo con vida y eso que lo habían arrojado metido en una bolsa de plástico, suponemos que para asfixiarlo.
Era tan increíble como aberrante. Recogimos al animal y lo acomodamos dentro de un trasportín para llevarnos hasta el albergue. Por supuesto, comprobamos que no tenía identificación alguna pero ¿qué quieren que les diga? Al verlo viejo, sólo, triste, medio cojo, desvalido, enfermo, quejoso, abandonado, maltratado y completamente despreciado por su familia, comencé a hacerme muchas preguntas en voz alta que inevitablemente, como me pasaba en aquellos programas de radio, nacían en mi garganta sin poder evitarlo… ¿Quién será su dueño? ¿Cómo pudo abandonarlo? ¿Qué hubiera ocurrido si nadie lo descubre antes? ¿Habría terminado acuchillado por la trituradora del camión? ¿Cuántos años tendrá, al menos, quince o dieciséis? ¿Tantos años viviendo junto él y ahora lo dejan así? ¿Cómo puede existir alguien capaz?... 
Demasiadas preguntas y ninguna respuesta. 

Menos mal que, aquel pobre perro, el caniche gris que recogimos aquella noche, afortunadamente, al día siguiente se fue del albergue camino de una casa de acogida.
Sin embargo, no se nos olvida y seguimos buscando al responsable de ese maltrato o a alguien que pueda darnos alguna pista al respecto. Ese perro tuvo que salir a la calle durante los últimos quince años acompañado por alguien. Quizás una persona tan mayor como él que quién sabe si falleció ya y en realidad, han sido sus hijos los que lo han hecho esta atrocidad, todo puede ser… 
En cualquier caso, buscamos información sobre lo ocurrido, aunque sea algo que a priori parezca que no tiene importancia pero como el caso que al comienzo de este artículo les comenté -salvando las infinitas distancias entre ambos- pueda que esa simple secuencia que alguno de ustedes aquella noche vio, arroje algo de luz al respecto. 
En fin, al fin y al cabo, no lo olviden, ese perro pide justicia y, nosotros, también.


Raúl Mérida


Nota: Si tiene cualquier información al respecto, puede llamar a la Policía local o a la protectora de animales de Alicante  965960224 o mandar un email a: info@fundacionraulmerida.es



La desgracia de nacer perro o gato en España

15/11/15

El corazón del arca


El hombre trata a algunos animales salvajes como un auténtico salvaje.

Un ciervo puede alcanzar más de dos metros de alto. Un león es capaz de escuchar el sonido que aún no se ha producido. Una serpiente siente moverse lo que no puede ver. Sin embargo, todos los que como ellos son recogidos en el Arca, lo son, simple y llanamente porque pese a su especie y origen, alguien decidió un día convertirlos en animales de compañía.

Por alguna extraña razón que no alcanzo a imaginar, desde hace unos años algunos centros dedicados al turismo rural  han incluido entre sus atractivos la presencia de ciervos, gamos y otros muchos animales salvajes a los que mantienen en cautividad. Podría llegar a comprender, en todo caso, que tengan vacas, ovejas, cabras o incluso gallinas. Al fin y al cabo, son  animales de granja con los que la sociedad, sobre todo en las grandes ciudades, ha perdido su contacto y conocimiento. Por ejemplo, cuentan que cada vez son más los colegios en los que cuando preguntas a los niños de dónde sale la leche o los huevos, te contestan que de la nevera, del súper, o incluso del tetrabrik o botella. En fin. 
Pero, ¿un ciervo o un gamo? ¿Qué sentido tiene tener a animales que viven libres encerrados tras unas vallas? Por nuestro Arca que, en realidad, es el de todos los animales salvajes que lo necesitan, han pasado muchos de ellos y cada uno con su propia historia... 

Cayetana, por ejemplo, nuestra gama, es un animal al que la voluntad del ser humano  encerró en una jaula siendo tan solo una cría. Puede que no lo supieran pero, al hacerlo, la condenaron para siempre a una vida en cautividad. Desde entonces hasta hoy han pasado muchos años y Cayetana, a estas alturas, ya es muy, muy mayor. 
Camina lentamente por su recinto, una antigua pista de entrenamiento de perros policías hoy reconvertida en su hogar, rodeada de otros animales como un emú –parecido  a un avestruz-, un cerdo vietnamita, un pavo y decenas de conejos. 

En realidad, ellos son los vecinos habituales de la zona pero sin embargo, si hace falta, saben como nadie compartir su espacio con otros muchos animales que lo necesiten como, por ejemplo, ocurrió hace algunas semanas con el bueno de Lucas.
Lucas es un ciervo de apenas tres meses de edad  y más de metro y medio de altura, un bebé de patas largas, cuerpo esbelto, orejas erguidas y ojos de niño al que, por cierto, mientras estuvo con nosotros, había que darle todos los días, entre fruta y fruta, su correspondiente biberón. 
Nació en uno de esos establecimientos hosteleros a los que me refería al principio pero, por alguna razón, fue rechazado por su grupo. Atacado varias veces y salvado de la muerte otras tantas, finalmente unas chicas lo rescataron y decidieron traerlo al Arca para que, al fin, entre nosotros pudiera recuperarse.
Y así lo hizo. 
Llegó repleto de heridas pero, sin embargo, casi como un milagro, la fuerza imparable de la naturaleza junto a los cuidados veterinarios, fueron, rápidamente, curando una tras otra. Semanas más tarde ya estaba totalmente recuperado. Así que, con toda la tristeza da ver alejarse a un amigo pero con la alegría de saber qué es lo mejor para él, se marchó una mañana temprano camino de un santuario de animales herbívoros donde aún hoy vive.

Es curioso, quizás por ese ir y venir de animales del centro y por esos otros que, desgraciadamente, no tienen dónde ir porque no existe centro alguno que los quiera, a veces nos preguntan por qué somos un centro de acogida de animales salvajes y a la vez, por qué somos un santuario para ellos. La razón es sencilla; el Arca rescata a muchos animales exóticos y salvajes cada año. Para aquellos que es posible la reubicación en libertad –principalmente, cachorros no acostumbrados aún al ser humano- trabajamos dura e insistentemente para que vuelvan a aquellos lugares de donde nunca debieron salir. 
Somos ya, por ejemplo, el centro de Europa que más leones ha enviado a reservas y santuarios de África para vivir en libertad. Cada uno de esos leones, algunos de ellos hoy ya adultos, dan verdadero sentido a nuestro centro.
Por otro lado, para aquellos otros animales salvajes pero, adultos y sobre todo, acostumbrados al ser humano, también buscamos la reubicación pero, desgraciadamente, para ellos sólo es posible la misma en parques zoológicos donde puedan ofrecerles más espacio y mejores condiciones de vida. La libertad, en su caso, constituye un peligro para sus vidas.
Sin embargo, existen también otros muchos animales en nuestro centro, como Cayetana, los mapaches, los puerco espines o por ejemplo, algunos de nuestros leones –probablemente ya los más viejos en cautividad- que, pese a su buen aspecto y a la paz que siempre respiran, desgraciadamente, están tan enfermos y maltrechos que ningún parque los quiere. Ellos son, realmente, los que nos definen como Santuario de Animales, un lugar sagrado donde nos encargamos de que estén bien cuidados hasta el final de sus días.

Así que, como ven, pese a los graves problemas burocráticos, económicos, las amenazas continuas de muerte por parte de  todos aquellos que trafican con animales y sobre todo, la inmensa sensación de soledad e incomprensión que realidad siente todo aquel que se dedica a proteger a los animales en un país como España, son muchos a los que cada año, sin prácticamente ninguna ayuda,  intentamos ayudar. 
Ellos son el verdadero corazón del Arca.


Raúl Mérida



Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. Más información en: www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com

El corazón del arca

8/11/15

Tengo miedo


El sentimiento más universal del mundo no es el amor, es el miedo.

Los humanos llevamos toda la vida pensando que sólo nosotros tenemos miedo. Creemos que los animales no llegan a sentirlo porque ellos no piensan y al no hacerlo, no perciben los peligros que les acechan pero no es así, el miedo es algo universal que a todos nos salva y a todos nos condena por igual.

Supongo que si algo ha formado parte de nuestra forma de ser durante siglos, ha sido menospreciar continuamente a los animales. Sin embargo, es un error monumental porque en el fondo compartimos muchas más cosas de las que creemos, entre ellas, el miedo. Un hombre, un ratón, un conejo, una vaca, un león o incluso,  un tiburón, poseen o mejor dicho, poseemos idéntica respuesta al miedo. 

Imaginémonos, por ejemplo, a un zorro que intuye la presencia de un humano. Al sentir su cercanía, se quedará frío e inmóvil. Esta primera fase, tan común entre todos los animales, es conocida popularmente como "hacerse el muerto". 
En esos momentos su respiración y su ritmo cardíaco bajaran y se harán más lentos. Sus pupilas se dilataran hasta el infinito, sus músculos se tensaran y su presión arterial se disparará sin remedio.El animal permanecerá inmóvil mientras, sin poder evitarlo, todo su cuerpo comenzará a  temblar de miedo. 
En ese momento, dentro de su cuerpo empezarán a producirse multitud de reacciones químicas, cuyo único objetivo será preparar a su cuerpo para salir corriendo en cualquier momento.
Pero igual están pensando que todo lo anterior le está ocurriendo a nuestro amigo el zorro porque es un animal pequeño y sin una gran fuerza. ¿Qué reacción, entonces,  creen que tendría por ejemplo, un león, un tigre o un oso, ante la presencia cercana de un cazador? Evidentemente, son animales superiores en fuerza a cualquier otro, incluido el humano, pero no se engañen, sus reacciones son idénticas a las del zorro. En su caso, el miedo se produce porque han visto caer a demasiados compañeros como ellos en manos de los furtivos. Por eso, muchos animales asocian el olor humano a la muerte.

Pero sigamos avanzando en el proceso del miedo. Nuestro zorro, león, tigre, oso o incluso, humano atemorizado, una vez superada la fase inicial de parálisis, analizará en cuestión de segundos qué es lo que ocurre después. Si el peligro permanece, entonces, tendrá que elegir entre dos opciones pero, no llegará ni siquiera a pensar o razonar cual de las dos es mejor. Será directamente su cerebro, sin que medie proceso de raciocinio alguno, el que decida entre ambas. Es casi como si echara una moneda al aire.
A partir de ese momento pueden ocurrir dos cosas. Si actúa la parte más primitiva, es decir, la amígdala, sea cual sea el animal su reacción será el enfrentamiento. Buscará la lucha y la pelea por sobrevivir. En el lenguaje jurídico de los humanos se llama a esta reacción "legítima defensa". En el de los animales, simplemente, nos referimos a ella como "la lucha feroz por la supervivencia". 
Sin embargo, como he explicado antes, aún queda otra opción. Es posible que simplemente el cerebro opte por la huida. Entonces, mágicamente, la química generada en la espera, es decir, durante el tiempo que ha permanecido inmóvil, hará su efecto. 
Verán, una compleja molécula llamada ATP,  le dará una carga extra de energía al animal. Será como una especie de "subidón inicial" que le ayudará a coger velocidad al comienzo de su huida. A esta molécula se unirán rápidamente otras sustancias químicas,  también liberadas por el organismo, como la adrenalina, el cortisol o incluso, la glucosa.
En un momento, toda la naturaleza se pondrá a trabajar con un único fin,  dopar al animal para una más rápida huida. Sin embargo, desgraciadamente, no tendrá mucho tiempo para ello. Toda esa fuerza extra se acabará rápidamente y al hacerlo, llegará, sin remedio, el agotamiento más profundo o incluso puede que la muerte directa por el estrés sufrido.

Y así llegamos a la siguiente pregunta; ¿puede un animal morir de miedo? Sí, de hecho está constatado que por ejemplo, miles de personas mueren cada año de miedo en el mundo. Sólo en Estados Unidos murieron 35.000 el año pasado. En el caso de animales es igual e incluso, en algunas especies, como pájaros, cobayas, cabras u ovejas, aún peor. 
El miedo es universal para todos pero sólo hay una cosa que nos separe. 
Los humanos hoy en día no lo aceptan. Las personas acuden a los psicólogos y psiquiatras en busca de un remedio para superarlo e incluso ejércitos como el americano, hacen estudios a todos sus reclutas antes de enviarles a una guerra con el objetivo de medir su capacidad de resistencia al miedo o su valentía, como mejor prefieran. 
Sin embargo, para los animales, pese a todo, el miedo sigue siendo un mecanismo natural  de defensa. Les permite reaccionar rápidamente ante la presencia de un peligro y así, salvar sus vidas. Lo malo es que, a menudo, el mayor peligro que ellos tienen somos nosotros que seguimos siendo incapaces de comprender que los animales sienten muchas cosas igual que nosotros, entre ellas, como hoy han podido comprobar, el miedo. 


Raúl Mérida


Nota: En el Arca de Noé rescatamos aquellos animales salvajes que necesitan ayuda. Más información en: www.fundacionraulmerida.es  o www.animalesarcadenoe.com


Tengo miedo